CRONICAS DE UNA EXPERIENCIA REALIZADA

 

 

Mucho se habla, mucho se conjetura, pero no hay como vivirlo para trasmitir una impresión valedera de una experiencia como fue, la Misión Comercial a Miami con la delegación oficial del Presidente de la República.

 

Al retorno del viaje hemos escuchado un sinnúmero de opiniones encontradas sobre la pertinencia o no de este tipo de misiones, de su formato, de su encare, etc. Sin duda todo es perfectible y desde ya que vamos a tener nuestra propuesta, pero hay que rescatar la importancia de este tipo de misiones comerciales, el trabajo de la gente que lo organizó, el esfuerzo de los compatriotas en Miami que nos recibieron en forma excelente y, por supuesto, el respeto por los que viajamos a realizar nuestro trabajo.

 

La misión fue muy buena en lo que respecta a difusión en la prensa local; primer objetivo importante cumplido.

 

El Presidente de la República mantuvo importantes contactos con empresarios norteamericanos en forma ininterrumpida con una agenda sumamente poblada; otro objetivo cumplido.

 

El Presidente de la República le dio un fuerte impulso al ALCA y a la candidatura de la Ciudad de Miami como su sede permanente; otro objetivo cumplido y creemos que una de las inquietudes más importantes para el comercio internacional del Uruguay.

 

Los empresarios tuvimos nuestro trabajo a través de varias entrevistas con contrapartes que llegaron hasta el Hotel Biltmore en cantidades razonables. El último objetivo cumplido.

 

Por supuesto que la mayoría de las contrapartes eran del sector carnes, pero era lo lógico de esperar. Creemos que es buena cosa tener como buque insignia de nuestra producción exportable las carnes de pradera natural y que esta producción sea la locomotora de la promoción internacional de un país pequeño y de nombre difícil de pronunciar en cualquier idioma.

 

Debemos destacar el esfuerzo y la dedicación de la gente de la Cancillería que participó en la organización de la Misión y fundamentalmente la labor desplegada por el Embajador Fernández Faingold, el Ministro Nario y su equipo de colaboradoras y colaboradores.

 

Nuestra opinión con respecto a los funcionarios diplomáticos de carrera es que no tienen responsabilidad ni han recibido preparación importante en las áreas de comercio internacional, negociaciones comerciales entre privados, organización de eventos y misiones comerciales, etc.  Tal vez no es su función. Tienen que dedicarse a las tareas que requiere la representación diplomática de nuestro País que, bien necesarias son por nuestra pequeñez en el concierto de las naciones.

 

El Uruguay debería contar con un paquete de comercio internacional que se dedique a todo lo concerniente a la participación en misiones, ferias, promociones, eventos de respaldo a misiones oficiales, etc. a través de una institución altamente profesional que conjugue los interese privados con los intereses públicos. Hay muchos ejemplos a imitar en nuestra América.

 

Por último, el tema de concretar negocios es harina de otro costal. Las misiones comerciales no concretan negocios generalmente. Los negocios requieren de más tiempo, de negociaciones valga la redundancia, de desarrollo de productos, de ingeniería financiera, de packaging, de registros de marcas y patentes, de incorporación de tecnologías, de inversiones, etc.

 

En definitiva, concretar un negocio es mucho más que una Misión Comercial, es un trabajo de largo aliento y allí el Estado, lo más lejos posible.

 

Jorge Mutio