EL ESTADO EN DEBATE

 

Una vez mas tenemos la oportunidad de discutir sobre cual es el Estado que queremos tener. Si más grande, si más chico, si juez y gendarme o benefactor.

 

En las últimas tres décadas, con mayor o menor intensidad, el asunto ha estado en el debate en todos los planos, que van desde la mesa del café hasta reformas constitucionales.

 

En más de una ocasión, ha resultado ser un excelente elemento de movilización política el procurar definir la profundidad y los alcances que la definición del rol del estado nos plantea.

 

No es esta la primera vez que, seducidos por la potencialidad electoral de defender la inmovilidad  quienes no ven mas allá de sus narices apelan al facilismo del voto castigo al que sea el gobierno de turno para obtener algún rédito político.

 

La ley de Ancap no es, ni por lejos, la solución ideal que nuestro país podría haber procesado para empezar a atender un problema para el que ya estamos llegando tarde.

 

Pero sin dudas, es un avance que fue posible acordar en el parlamento, con la participación del Partido Nacional, el Gobierno, y el aporte de los llamados sectores moderados del Frente.

 

Estamos pues, ante un nuevo capítulo de una antigua discusión. La misma que se viene repitiendo hace treinta años, en los que siempre debemos sufrir la inmoralidad ideológica de aquellos para los cuales, siempre, el fin justifica los medios. Mentiras, falsedades, verdades a medias, terrorismo político, todo sirve.

 

Frente a este panorama, los que tenemos responsabilidades delegadas por la ciudadanía a través del funcionamiento de la democracia, estamos procurando hacernos oír.

 

Pero no alcanza, es necesario que en este ejercicio de democracia participativa, todos los que piensan de determinada manera, asuman cierto protagonismo.

 

Bueno sería ver que quienes, en su legitimo derecho reclaman la reducción del costo del estado, también actúen, que quienes sienten rebeldía ante la ineficiencia de nuestras empresas públicas, que quienes están hartos de pagar lo que no valen productos y servicios suministrados por el estado, sepan que esta es una muy buena oportunidad para actuar.

 

A TODOS USTEDES LOS INVITAMOS A LA MOVILIZACIÓN CÍVICA, para empezar, de una buena vez, a cambiar algunas cosas y a debatir y a decidir sobre que estado queremos.

Álvaro Alonso