El desafió de un Uruguay
competitivo
La visión del cambio tiene
que ser nacional, por lo tanto el país se enfrenta al gran desafío de crear una
economía y un sistema productivo competitivo, ello no es fácil pero no
imposible.-
La competitividad, y su concepto, debe estar
sustentado en la adecuación interactiva entre las políticas de gobierno, las
estrategias empresariales, y el entorno competitivo, ello se podría lograr con
una modificación favorable del entorno empresarial.
Es claro que tenemos que
tener la posibilidad de dar ámbitos transparentes y seguros, en los cuales los
inversores puedan tener la tranquilidad de definir al Uruguay como un mercado
adecuado para la inversión; si logramos no solo dar pautas claras para atraer
inversiones sino que además logramos diseñar estrategias que modifiquen las
estructuras desfavorables, permitiremos a las empresas encontrar el camino para
alcanzar desempeños exitosos aún en marcados cuyas estructuras les sean
desfavorables.-
Dentro de los factores que
definen la competitividad de una empresa o de un sistema, está sobre todo el
papel de la política comercial que desarrolla el gobierno de turno (factores
sistémicos); es claro que el Partido Nacional en su programa de gobierno busca
revitalizar la economía y equilibrar la desigualdad social, pero
específicamente en lo que hace a lo económico, somos partícipes de llevar
adelante políticas comerciales basadas en una estructura de aranceles y
acuerdos comerciales que potencien el Mercado Común, acompañado de una política tributaria centralizada en la
reducción del número de tributos y del sistema de recaudación, logrando no solo
bajar las tasas sino, lo cual aumentaría la recaudación ya que disminuiría la
evasión, sino lograr ser más justos a la hora de aportar de acuerdo a nuestras
posibilidades.-
Asimismo y dentro de los factores
políticos institucionales que pueden ayudar a la competitividad de un sistema
empresarial, encontramos el deber del estado en el uso del poder, es decir, de
su poder de compra, en la inversión de riesgo compartido en desarrollo
tecnológico y con un apoyo estratégico a la comercialización externa, entre
otros; así también el Estado debe incentivar la calificación de la mano de
obra, con un sistema educativo adecuado a las necesidades laborales y sociales.
Es por ello que estamos convencidos que el Gobierno y el sistema político en su conjunto no solo deben tener el objetivo claro de lograr transformar el Estado para no ser una carga sino un instrumento elaborador de políticas adecuadas y estrategias, acordes a las circunstancias, y para ello debemos no solo cambiar el sistema actual sino mejorar la predisposición al cambio positivo del capital humano que tenemos, ya que el futuro del país es el desafió que debemos asumir todos los uruguayos.