Las encuestas indican que cada vez se torna más reñido el
desenlace final, en virtud del marcado ascenso en los guarismos de apoyo a la
fórmula nacionalista y del significativo debilitamiento de la coalición de
izquierda.
Es palpable la falta de interés en confrontar ideas, propuestas,
proyectos y programas por parte del líder del F.A./E.P, quien conociendo sus
limitaciones programáticas así como su "coherente incoherencia", no
quiere arriesgarse a sufrir las consecuencias que podrían derivar de un debate,
en el que seguramente saldrían a luz todos los aspectos negativos de su
postura, condenándolo ( como ya lo sufrió ) a una derrota segura en las urnas.
No ha meditado al parecer que esa imagen huidiza y esquiva también
atentan contra su popularidad, y que el efecto que causa en el elector racional
es nefasta, pues si alguien está realmente convencido de su propuesta,
considerándola la mejor, y que se basamenta en
argumentos sólidos y responsables, no debe rehusar jamás la confrontación en el
campo de las ideas con sus ocasionales adversarios, porque inconcientemente
enciende una luz de alerta en aquellos eventuales y potenciales adherentes, que
pueden desembocar en un replanteo intelectual de su preferencia, buscando
seguridad en su decisión.
De todos modos, la campaña obliga al líder encuentrista
a "decir" cosas, a presentar "ideas" de lo que sería su
accionar desde el gobierno, pues la etapa de la crítica exclusiva ya perdió
vigencia anta la inminencia de las elecciones, al igual que a sus voceros predilectos
y asesores.
Así a diario nos sorprenden con iluminadas proposiciones...
Faltan decenas de días para el acto electoral que definirá el rumbo del
Uruguay en los próximos años.
En la medida en que los anuncios programáticos de la coalición
sigan saliendo a luz...más cerca estará el glorioso Partido Nacional de
derrotarlos categóricamente.
Es buena cosa que hayan reclamado mayor espacio en los medios de
comunicación masiva, pues de ese modo tendrá un efecto multiplicador la
desilusión que opere en los incautos y crédulos seguidores atraídos por un mensaje
tan populista y demagógico como incoherente, irreal e impracticable.
¡¡Dios bendiga al Uruguay y al próximo gobierno nacionalista!!
¡¡Viva los Blancos!!