Otra vez la 903

 

Hoy se inicia formalmente la campaña electoral, a partir del día de la fecha se asistirá a una catarata de mensajes, eslóganes y afiches bien producidos  por los mejores creativos del suelo oriental, con el objetivo de apelar a  los sentimientos y motivaciones que hagan de los ciudadanos indecisos un apoyo electoral.

 

En los partidos también existirá pugna, los diferentes sectores, los distintos perfiles y las heterogéneas personalidades que propondrán para ocupar los escaños parlamentarios en las diferentes Cámaras, también competirán por tener una mayor representación que les permita incidir en el próximo gobierno.

 

En ese marco volvemos a poner a consideración de la ciudadanía nuestra Lista 903, fundada en el año 1994 para respaldar con equipo propio la candidatura de Juan Andrés Ramírez, y que a lo largo de estos cortos diez años ha estado presente en las instancias más trascendentes de la vida nacional.

 

El espíritu de su fundador Álvaro Carbone ha inspirado desde entonces nuestra forma de vivir y hacer política, cuando hubo que remover las raíces del Partido para reaccionar frente a los embates que tanto daño le hicieron a la esencia puramente blanca, allí estuvimos fundando Desafío Nacional, cuando se tuvo que dejar la comodidad de pertenecer a un sector hegemónico para lograr hacer sentir nuestra voz, no dudamos en zambullirnos en el llano sin medir costos ni ventajas electorales y cuando tuvimos que jugarnos la ropa con chauchas y palitos para pelear por los principios indeclinables del ser nacionalista obtuvimos la semilla fundamental de la renovación partidaria que cinco años después ha dado sus buenos frutos colocando a Jorge Larrañaga como candidato único de un Partido Nacional que se levantó y anduvo para enfrentar con el éxito del presente a la amenaza de las libertades que representa el populismo e intolerancia de los seguidores del Dr. Tabaré Vázquez.

 

Fuimos también protagonistas de la crisis, asumimos la rara responsabilidad de poner la cara en los perores momentos para defender la institucionalidad sin tener arte ni parte en las causas y consecuencias del flagelo más aterrador que le ha ocurrido al pueblo oriental, y en cada caso y cada oportunidad con la misma consigna de alejar de plano cualquier actitud demagógica redituable en términos electorales, que llevara más leña a una hoguera sin precedentes. 

 

Estamos orgullosos de poder ver el Partido que soñamos, el que tomó nuestra bandera de priorizar la justicia y la distribución para equilibrar los derechos de nuestros compatriotas más sumergidos.

 

Más orgullo sentimos cuando en los homenajes a la gesta saravista nos vemos incluidos en sus pilares de austeridad y arrojo a la hora de administrar la cosa pública y poder ser transmisores de estos valores a nuestra fermental juventud que ya le ha dado al Partido gobernantes, legisladores y dirigentes sacramentados en que la Patria es dignidad arriba y regocijo abajo y no otra cosa.

 

Ahora nosotros  queremos volver a plebiscitar, siguiendo nuestro camino propio, cobijando y defendiendo  a Larrañaga con argumentos demoledores frente a lo que se vino y a lo que vendrá, proponiendo candidatos que le aseguren al país él dialogo indispensable para conseguir sacarlo del pozo sea cual sea el gobierno que toque, apoyando el Senado oficial con Juan Andrés y Álvaro Alonso para garantizarle al votante nuestra humilde cuota de seriedad y responsabilidad para la instancia difícil que el Uruguay debe atravesar si quiere no salir del mapa del mundo y colocando Diputados nuevos, jóvenes y preparados que se trasformen en un huracán de sentido común, ideas y perseverancia para hacer del Poder Legislativo el nuevo orgullo de siglo veintiuno.

 

Por eso volvemos a arrancar, con la fuerza y la razón, con la sencillez que nos hace soberbios al defender valores indisolubles para el Partido Nacional y con un compromiso infinito de ayudar con nuestro esfuerzo a que los blancos seamos gobierno otra vez.

 

Sebastián Da Silva