EL NUEVO ORDEN


Hace unos días y con motivo de la realización de un seminario sobre derechos humanos, el escritor Mario Benedetti efectuó unas declaraciones que, por lo menos,  pueden tildarse de falsas.  Frente a la pregunta de un periodista respecto a la actuación del nuevo gobierno respecto al tema, el escritor muy suelto de cuerpo expresó su felicidad por la situación que el Uruguay está viviendo y afirmó que mucho queda por hacer luego de 175 años de violaciones sistemáticas de derechos humanos.

 

Poco vale la pena detenerse con el contenido de la afirmación referida.

 

Es una de las cosas más estúpidas que en lo personal he escuchado y atenta en forma directa contra la historia democrática de nuestro país.  Es lamentable que alguien con el talento indudable de Benedetti caiga en este tipo de aseveraciones, pero tampoco puede extrañar demasiado.

 

El ha sido uno de los cómplices principales de un mal que lamentablemente aqueja a nuestro pueblo desde hace ya un tiempo y que no ha sido más que una pieza de una estrategia política que ha tenido la izquierda en su exitosa carrera por acceder al gobierno.

 

Hoy el Uruguay se ha transformado en un país gris que no puede superar sus traumas y en donde un partido político que hoy es mayoría hace especial hincapié en esa imposibilidad mental.

 

Hoy en nuestro país se venera como grandes patriotas a hombres que nada han aportado a la historia cívica de nuestro país.  Y que no vengan con lo admirable que ha sido la reinserción política de los Tupamaros en nuestra sociedad.  Porque yo les pregunto....a alguno de nosotros, ciudadanos comunes, se nos felicita por no dar golpes de Estado, salir con metralletas y, fundamentalmente respetar la Constitución?. Es nuestra obligación como ciudadanos hacerlo y creo que no debemos recibir un diploma por ello. 

 

Sin embargo estamos empezando a vivir en un país en donde es un plus moral el haber sido exiliado durante la dictadura o el haber pasado alguna temporada en algún centro de reclusión durante aquellos años luctuosos.

 

El pesimismo está de moda y es la cultura oficial que el gobierno pretende imponer.  Basta ver los canales de televisión oficiales para constatar lo que reseñamos.  La gran mayoría de la programación está destinada a hablar de la dictadura y el exilio.  Es que lo que se pretende es refundar nuestra historia y para eso se utiliza a monigotes culturales como Benedetti.

 

Aquí no hay que refundar.  Este país fue construido por blancos y colorados que dejaron hasta su sangre para consolidar una patria republicana y democrática y eso no lo va a borrar el voluntarismo autoritario de un gobierno ni alguno de sus alcahuetes de turno.  Desde esta página nos proponemos resistir estos embates con toda la pasión que nuestros corazones nos permitan.

 

Alfredo Susena