Me voy a la ...

 

En los últimos días asistimos atónitos a los dichos, amenazas, improperios, bravuconadas, y promesas de renuncias, de un integrante muy representativo del Poder Ejecutivo.

 

Que no me banco patrones... Que si pierdo otra vez me voy a la ...Que el país productivo no se hace con los “cajetillas” de Pocitos...Que yo discuto con Dios...Que si no me atienden lo que pido éste no será más mi gobierno...Que este es mi gobierno y yo no le hago la guerra ...Que ser ministro me importa un ...Que acá arriba (señalando la cabeza ) tengo un juez que me indica lo que debo hacer y decidir ... son algunas de las “expresiones” que condimentaron una postura tan desubicada como teatralmente actuada, apelando a las aristas que adornan su condición de exguerrillero  para impactar más sobre una opinión pública, que con el paso del tiempo, comienza a vislumbrar las verdaderas limitaciones, -a esta altura indisimulables -de uno de los personajes más populares de la fuerza política que hoy nos gobierna.

 

En las últimas horas, luego de una singular reunión a puertas cerradas, se anuncia que no se producirá ningún alejamiento del gabinete, lo que habla de un gran poder de disuasión de alguien, o de la más absoluta falta de coherencia y credibilidad de otros.

 

Para quien observe objetivamente y sin apasionamientos el accionar de algunas figuras de peso en la fuerza política encaramada en el poder, resulta obvio reconocer en estos sucesos, que acapararon por varios días espacios preponderantes en todos los medios de comunicación,  una intención de justificar la inoperancia frente a lo prometido, ante la inminencia de un encuentro en el que se le iba a demandar acciones concretas al respecto.

 

En tal sentido se montó una telenovela con actores principales y secundarios, en la que el muchachito se arriesga pero al final se salva, entreteniendo con los vaivenes de la tira a un público que cada vez cree menos en este tipo de culebrones.

 

Resulta tragicómico observar la desaparición de los medios de comunicación una vez concluido el Consejo de Ministros, en tanto se envían mensajes de calma y optimismo, para aventar eventuales suposiciones sobre el resultado de la puja inter-carteras que dio lugar a estos lamentables sucesos... a estas veladas pulseadas entre ministros... y a este artículo.

 

Al final una reflexión...¿ El Juez en la cabeza, al que el personaje referido menciona, habrá sido Juez siempre... o en otras épocas apenas era un mediocre estudiante de Derecho, con escasos conocimientos sobre la Constitución, y la Ley ?.

 

“Cada día más blanca”.

 

Nadia Menéndez