ARANA ES MUNDO
La campaña electoral del Frente Amplio para las elecciones municipales se realizó bajo el slogan “Arana es Montevideo” y hoy en día y tras los numerosos viajes emprendidos por el Intendente se podrían cambiar los pegotines en los autos por otros que digan “Arana es Mundo”.
Durante este mes el Arq. Arana realizará su vigésimo periplo por tierras extranjeras en tres años de mandato lo que resulta una verdadera envidia para aquellos que participan de un programa de millaje. En el caso del Intendente sería bueno que las millas acumuladas las utilice para recorrer los asentamientos de la periferia montevideana que permanentemente reclaman soluciones que nunca llegan por parte de la comuna.
Otro de los aspectos resaltables de las ausencias del Jefe de Gobierno montevideano es el oportunismo para efectuarlas en los momentos de mayor tensión dentro de la administración.
Una gran cantidad de anuncios de medidas consideradas impopulares y momentos como el inicio de los paros sorpresivos que luego derivaron en el conflicto de ADEOM se suscitaron cuando Arana no se encontraba en el país.
En esos momentos quien asumía la responsabilidad era el extinto Ernesto de los Campos, quien nunca rehuyó la tarea que le era asignada por ser primer suplente del Intendente.
Las razones que se esgrimen desde el entorno del Arquitecto Mariano Arana para justificar sus numerosas salidas al exterior es que de ellas se gestionan partidas desde otros gobiernos para realizar proyectos en la ciudad. Si esto fuera realmente así estaríamos frente a una misión que nos permitiría hasta devolver los depósitos reprogramados.
Reeditaríamos de esta manera aquel rumor que parecía salido de una película en que la famosa asistencia externa de 1.500 millones de dólares viajarían en un avión escoltado por algunos cazas de la aviación norteamericana.
Precisaríamos un despliegue similar para traer los fondos que permanentemente anuncia el Intendente que llegarán desde el exterior ante su gestión.
Lo verdaderamente cierto es que el Intendente Arana tiene sus obligaciones primarias entre los montevideanos y no le hace bien a la gestión que el Jefe de Gobierno se tome el buque (o mejor dicho el avión) cada dos meses.
Si acaso está entrenando para un futuro desempeño en alguna embajada sería bueno que los montevideanos estuviéramos al tanto.