La 'nueva' ventaja latinoamericana
En una reciente
entrevista, el ex jefe de Estado español Felipe González me dijo una cosa que
me dejó pensando: la diferencia entre los países centrales y los periféricos
será cada vez más relativa, y hasta los países más pobres de América Latina
tendrán la posibilidad de desempeñar un papel importante en la economía global.
''Las fronteras del
desarrollo van a pasar por sitios rarísimos, como la India'', dijo González,
refiriéndose a la exitosa industria exportadora de servicios de computación de
la India. ``Centro y periferia, en la sociedad de la red, han perdido
relevancia. Casi cualquier país puede llegar a ser parte del centro''.
¿Será así? Tras mi
conversación con González, me puse en contacto con algunos de los principales
expertos mundiales sobre la economía de la era de la información. Para mi
sorpresa, muchos de ellos mostraron más optimismo sobre América Latina del que
me esperaba.
Nicholas Negroponte,
el fundador del célebre Laboratorio de Medios del Massachussets Institute of
Technology y autor del best-seller Ser Digital, me señaló que
América Latina tiene una ventaja sobre Europa y Asia en la que poca gente ha
reparado: está en la misma zona horaria de Estados Unidos, el país con la
economía más grande del mundo.
''No hay periferia en
el ciberespacio'', me dijo Negroponte. ``Así como la importancia del lugar
geográfico es menor en el ciberespacio, la importancia de la zona horaria es
mayor''.
India tiene una
diferencia de 10 horas con Estados Unidos, lo que le permite a las empresas
indias dar servicios de ayuda técnica a clientes o hacer procesamiento de datos
para empresas durante el horario nocturno de Estados Unidos. Pero no pueden
ofrecer interacciones en tiempo real, señaló Negroponte.
''América Latina
podría aprovechar los beneficios de las empresas que requieran servicios en
tiempo real'', agregó. Y a medida que la economía de la era de la información
se vuelve más global y más competitiva, Estados Unidos va a necesitar más
servicios al instante, agregó.
Carlos A. Osorio, del
Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, señaló que la
diferencia horaria con Asia, a su vez, le permitirá a las empresas
latinoamericanas ofrecer servicios a bajo costo a empresas asiáticas durante la
noche en India o China.
¿Pero podrán los
países de América Latina competir con centros tecnológicos como India, Singapur
o Irlanda, que ya le llevan años de ventaja, y además tienen poblaciones que
hablan inglés?
A primera vista,
parece difícil. Según un reciente del Foro Económico Mundial, no hay un solo
país latinoamericano entre los 25 países más avanzados en el uso de la
Internet.
El país de América
Latina mejor colocado en dicha lista es Brasil, en el lugar 29, muy por debajo
de Finlandia (1), Estados Unidos (2), Singapur (3), Taiwan (9), Corea del sur
(14) y Estonia (24). Entre los otros países latinoamericanos, Chile ocupó el
lugar 35 en la lista, Argentina el 45, México el 47 y Costa Rica el 49.
Otro estudio del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo muestra que mientras Estados
Unidos y Europa gastan el 2.3 por ciento de su producto bruto interno en
investigación, los países del sureste asiático y de Europa del Este están
gastando casi el uno por ciento, mientras que América Latina está gastando sólo
el 0.6 por ciento.
''Lo que América
Latina menos necesita son más abogados, más científicos políticos y más
economistas'', dice Juan Enríquez Cabot, de la Universidad de Harvard. `:`Lo
que más necesita son más ingenieros de sistemas, y más científicos''.
Sin embargo, Lee
Tablewski, de la Universidad de Miami, ve algunos motivos de optimismo.
En Chile, hay
programas de entrenamiento masivos en tecnología y estudio del inglés, el
idioma del comercio internacional, dice. Y en Sao Paulo, Brasil, compañías de
ingeniería de computación como Vesta están creando programas que se están
vendiendo en todo el mundo.
La gran pregunta,
claro, es si países quebrados y endeudados pueden invertir en tecnología. Pero
los gurús de la era de la información señalan que los países del sureste
asiático eran pobrísimos, hasta que invirtieron en tecnología y, con el tiempo,
progresaron.
''Es cierto que los
gobiernos le tienen que dar pescado a la gente hoy mismo, pero si no les
enseñan a pescar, seguirán en un círculo de pobreza sin fin'', me dijo
Tablewski.
Interesante. Lo triste
es que pocos presidentes latinoamericanos están siquiera pensando en estos
temas. Ojalá que, a medida que crece la importancia de la rapidez de los
servicios en una economía global cada vez más acelerada, algunos de ellos se
despierten. La ventaja latinoamericana de estar en la misma zona horaria de la
economía más rica del mundo puede ser tan importante en la era de la
información como lo fueron las materias primas en eras anteriores.
Andrés Oppenheimer es columnista de The Miami Herald y de El Nuevo Herald. Fue miembro del equipo ganador del Premio Pulitzer en 1987, ganador del Premio Ortega y Gasset en 1993 y ganador del Premio Rey de España en 2001. Es autor de los bestsellers "La hora final de Castro ", (Touchstone/Simon & Schuster, 1993),"En la frontera del Caos" (Little, Brown & Co., 1996), "Crónicas de héroes y bandidos" (Grijalbo, 1998) y "Ojos vendados " (Sudamericana/Plaza & Janés, 2001). Puede escribirle a aoppenheimer@herald.com.