En  la tapa del libro

 El tan famoso  plan de emergencia, ha vuelto a irrumpir en la opinión pública.

Esta vez  no es por las quejas de aquellos que no lo reciben, ni los inconvenientes que su forma de reclamar causa en el resto de la población.

En esta oportunidad quienes están sumamente preocupadas son las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social pues no se han colmado las expectativas para la realización del trabajo solidario, contraprestación que deben realizar los beneficiarios del subsidio estatal.

No por ser reiterado deja de ser menos cierto, queda demostrado una vez más el grado de improvisación de este gobierno en la materia, poniendo  claramente “La carreta delante de los bueyes”.

Estaba en la tapa del libro que algo así podía ocurrir, en que cabeza cabe que un gobierno le pague a alguien por no trabajar, solamente a uno que necesite desesperadamente de medidas efectistas pero para nada efectivas como es el caso de la administración progresista.

La creación de fuentes de trabajo genuinas es lo que ayuda un país a salir de las crisis, la inversión que genere divisas para una nación, y que permita el desarrollo para bienestar de su gente.

Lo que se le pide a los beneficiarios del plan es que cumplan tareas dentro de los organismos estatales durante cuatro meses con baja carga horaria.

No se entiende porque razón no se hizo esto desde el principio, o sea se llamó a todos los aspirantes para realizar ese trabajo especificando que era por tal lapso de tiempo y  con tanta remuneración.

Lamentablemente esto que es tan obvio, no fue valorado así por los gestores de esta idea quienes hicieron exactamente las cosas al revés.

Ahora bien esto es solo la punta del iceberg, todos sabemos que esta asistencia es por un tiempo limitado, está previsto solo para dos años.

Si los cortes de calles y los piquetes han sido moneda corriente desde la implementación de este sistema, como forma de protesta por el no cumplimiento del gobierno, si el interés por cumplir con la contraprestación exigida es tan baja, no quiero imaginarme como será la escenografía de este país cuando se culmine con este  improvisado e ineficiente plan de emergencia.

No es necesario utilizar la imaginación, tan solo hay que mirar a nuestros hermanos del plata con sus tristemente celebres “piqueteros” sujetos que presionan al gobierno no para que cree fuentes de trabajo sino para que les aumente el subsidio que les brinda.

Los métodos utilizados para esto son,  cortes de calles y rutas, ocupación de fábricas, y hasta de los casinos en pos de conseguir sus reivindicaciones sin dejar de lado las marchas tan numerosas como violentas.

Por como vienen planteadas las cosas nuestro futuro no parece alejarse de esta realidad que vive hoy la sociedad Argentina.

Espero sinceramente y por el bien de todos no estar en lo cierto.

Carlos D Aguirre.