UNA PARA PENAL

 

El episodio de la renuncia del Ministro de Economía desnudó lo que todos sabemos desde hace mucho tiempo. El Frente Amplio tiene como filosofía común para todos sus partidos, sectores y organizaciones que lo integran, exclusivamente su fachada izquierdista mal llamada progresista.

 

Hacia adentro del conglomerado de gobierno hay de todo como en botica, como decía mi abuela. Desde los que siguen levantando la bandera de la lucha de clases y desconocen el derecho a la propiedad privada hasta los que se identifican con el modelo  ¿neo? Liberal del Fondo Monetario Internacional.

 

Están en una misma barca los que reman para uno y otro lado, los que son fieles devotos paganos del sistema comunista, los socialistas y los románticos de siempre. Están los que han leído algún ejemplar del Selecciones del Reader´s Digest para actualizarse, y los que reniegan del mínimo gesto de apartarse de las ideas que el mundo entero ha desechado por su estrepitoso fracaso hace ya varias décadas.

 

Lo malo que en esa barca imaginaria, vamos todos.

 

Desde nuestro Partido Nacional tenemos la obligación de colaborar y contribuir para que el daño que un gobierno desarticulado produzca, sea el menor. Pero no es fácil. Ellos juegan en contra de ellos mismos

 

Que un ministro de economía presente renuncia, no es un dato menor para el Uruguay de hoy, donde además se agrega una dosis extra de gravedad si al menos en un principio este aparece como de difícil sustitución en un elenco que no se caracteriza por la ponderación y la preparación  de sus cuadros.

 

Es más, una posible salida de Astori de Economía, no solo supone la pérdida de quien es indudablemente el más preparado y ponderado de todos ellos, sino la rotura de un equilibrio interno que cualquier gobierno debe celosamente custodiar.

 

Cuando éramos chicos, si en un picadito de fútbol de campito alguien cometía alguna falta en las cercanías del arco rival, generalmente demarcado por un par de buzos de los jugadores, para no aplicar la pena máxima, se utilizaba el recurso de contar dos o tres  infracciones las que al acumularse daban paso a un  tiro sin barrera que normalmente terminaba en gol.

 

En este caso podemos decirle al  gobierno: Una para penal.

 

Alvaro Alonso