Como al violín

 

 El tema del presupuesto se ha instalado nuevamente en la opinión pública, y la conflictividad gremial esta en aumento, al  paro  medico que ha sido el pionero, se le ha sumado el de los empleados del estado nucleados en COFE, o el de los policías, y la lista parece seguir agrandándose.

 

Es curioso que esto suceda, pues todos somos contestes de la afinidad existente entre el gobierno y las organizaciones sindicales, basta tan solo hacer un poco de memoria, cuanto colaboraron los gremios para que el hoy partido gobernante lograra la victoria.

 

El férreo combate brindado por el gremio de ANCAP, en oportunidad de la ley de asociación del ente con privados fue la clara muestra de ello.

 

Una ley que había tenido la participación de legisladores de todos los partidos como co redactores incluyendo al hoy Ministro Astori, y de neto corte técnico fue utilizada para sacar provecho luego de la crisis del 2002, llevándose adelante más un referéndum sobre la actuación del gobierno del momento, que sobre la ley en cuestión de cara a las elecciones a realizarse en 2004.

 

En ese momento comenzamos a vislumbrar la influencia  del movimiento sindical en un posible gobierno del Frente Amplio, y el tiempo nos esta dando la razón.

 

Otro detalle no menor en cuanto a esto es que altos dirigentes sindicales han desistido de ocupar bancas en el parlamento todo lo que ello implica, para seguir operando dentro del gremialismo colaborando así con el gobierno, en pos del tan manido cambio que hasta hoy brilla por su ausencia.

 

Descripto así el panorama suena contradictorio con el alto índice de conflictividad reinante por estos días.

 

Sin embargo no lo es tanto, recordemos que la señora demagogia ha sido la reina en la campaña del hoy partido gobernante, como lo decía Maquiavello,” El fin justifica los medios”, y eso es lo que esta ocurriendo, las huestes de Vázquez prometieron “El oro y el moro”, a todos aquellos que colaboraran en su camino hacia el edificio libertad, y los sindicatos no fueron la excepción.

 

El problema es que logrado el triunfo ha llegado la hora de cumplir y de eso todos somos concientes no siempre es posible.

 

Prometer es muy fácil, pero hacer no lo es tanto, cosa que recién algunos parecen darse cuenta.

 

Tan solo van poco más de nueve meses de gobierno y la desilusión por la política económica aplicada se nota en los rostros y declaraciones de la mayoría de los dirigentes sindicales que no ven colmadas sus expectativas dentro del presupuesto nacional, lo que ocurre es que se alcanzo el objetivo con un discurso y ciertos postulados, hoy se esta aplicando una receta diametralmente opuesta y que para peor dista muy poco de la aplicada por los gobiernos anteriores que era tildada desde la izquierda como conservadora y retrograda, y no sólo eso sino que en algunos ítems se ha intensificado tal como sucede con la política cambiaria ,donde hoy tenemos un dólar por el suelo, y una perdida de competitividad constante.

 

Es evidente que la administración Vázquez  luego de asumir el primero de marzo ha sido como el violín “Se agarra con la izquierda, y se toca con la derecha”, para utilizar una frase bien gráfica.

 

Esta postura  esta molestando a mucha gente que se siente defraudada y traicionada, esperemos que una catarata de paros y huelgas no sea la forma utilizada para protestarle a  quien no les cumplió lo prometido, pues de esa forma pagaremos justos por pecadores, cosa que estaría muy mal por supuesto.

 

Nadia Menéndez