Un día de furia

 

 Transcurría  un viernes más en  la ciudad vieja, con el típico movimiento que genera el último día hábil de la semana.

 

Nada hacia presagiar que el caos se apoderaría de nuestro principal barrio histórico en el correr de la tarde.

 

Un centenar de personas con las caras tapadas, irrumpieron en la Plaza Matriz arrojando bombas de alquitrán  y destrozando cuanto vidrio se les ponía en frente sin importar si se trataba de un banco internacional, el auto de un laburante, o el escaparate de una zapatería.

 

El asunto era protestar, pasando por encima de todos y de todo, en contra de la Cumbre de las Américas que se estaba llevando a cabo en Argentina.

 

La policía llego al lugar tratando de poner orden y disolver una marcha  que había transformado una

manifestación política en actos de vandalismo donde se atentaba claramente contra la propiedad pública y privada

 

Luego de culminado el operativo la calma volvió a la city, pero para los damnificados ya nada sería igual.

 

Lo realmente curioso es que los autores de estos desmanes son pertenecientes a la izquierda radical, por lo tanto afines al actual gobierno, quien a la misma hora de los disturbios estaba firmando el tratado de protección de inversiones con EEUU, el más acérrimo enemigo de los manifestantes según sus cánticos y pancartas.

 

Lo que está demostrando un ala violenta dentro del oficialismo que no puede ser controlada por la dirigencia frenteamplista y que a su vez es un llamado de atención a la sociedad toda temiendo, que ante el descontento de estos grupos por las decisiones de su partido hoy en el poder estos hechos se hagan cada vez más frecuentes, cosa que desde ya no queremos que ocurra.

 

Todos nos alegramos de vivir en democracia donde cada cual es libre de expresar lo que siente, pero también forma parte de esa libertad el respetar al que disiente con mi opinión, sin avasallamientos de ningún tipo.

 

Pues bien esto que forma parte del abc de la convivencia pacifica parece no ser compartido por esta gente  que con su accionar han  perjudicado a transeúntes y ciudadanos comunes que nada tenían que ver con Bush, la cumbre o el ALCA.

 

Pero es muy difícil que podamos hacérselos entender, ya que actúan con un  fanatismo 

dogmático, que no les hace entrar en razón, en sus cabezas habitan aun fantasmas de hace varias décadas, que el paso del tiempo y el avance  del mundo han dejado atrás.

 

Están sistemáticamente contra todo, tratando por medio de estos actos, que se emparentan más con la delincuencia que con la expresión de un ideario político de demostrar su descontento con todo lo existente.

 

Honestamente nos entristece que en la actualidad, aun hayan  personas que procedan y piensen así, y a su vez nos  alarma que esta clase de grupo se identifique claramente con el partido político que por imperio de las urnas rige el destino de nuestro país.

 

Carlos D Aguirre