Si
tuviéramos que asimilar el estado actual de cosas en la vida política del país
con un pronóstico del tiempo, no sería muy alentador el panorama a trasmitir a
la sociedad.
Muy probablemente se estarían anunciando tormentas,
vientos arrachados, y la imposibilidad de ver el sol por tiempo indeterminado.
Basta
con repasar la actualidad, para comprobar que en diferentes ámbitos las cosas
están por demás complicadas, y lo que es peor, no se avizora una mejoría en el
futuro cercano o mediato.
Al
estado de indefensión e inseguridad que se palpa a diario, y que alguien ha
definido apenas como una “sensación térmica”, se le suma una política
incongruente, dubitativa, confusa, poco firme, en todo lo que tiene que ver con
los asuntos de Interior. En esta cartera se ha privilegiado derechos de quienes
están pagando por sus delitos, - que vaya si los tienen -, postergando los
derechos de la gran mayoría de ciudadanos honrados, que se han convertido en
víctimas de este estado de cosas.
Se
han alegado motivos y causas ridículos e irrisorios para justificar una postura
que impidió el estricto cumplimiento de un fallo judicial, que suponía asegurar
un escenario propicio para trasladar unas máquinas de una empresa textil,
argumentando que la Policía necesitaba cuatro días para planificar esta
operación, cuando es tan obvio que esto es totalmente incierto.
Se
han otorgado ascensos y se han producido nombramientos y destituciones, que
dejan la sensación de no haberse procesado con la claridad de procedimientos
que tanto proclaman desde esa fuerza política, y que tan necesarios son en una
Institución sometida a normas de disciplina en la que basan su razón de ser y
de funcionamiento.
Tan
poco claro como lo trascendido y aceptado, tan soberbia como sarcásticamente,
por la Ministra de Bienestar Social en referencia al ingreso al INJU del novio
de su hija con un salario de 16.000 pesos, en momentos en que existen reclamos
del funcionariado de ese instituto, por
mejoras salariales entre otros reclamos,
que perciben el mínimo nacional.
Tan
poco claro como la actitud asumida por
el titular de la cartera de Ganadería y Agricultura, que al haber cambiado su
humor ya no insiste con irse a la M...., y en un cambio de estrategia tan torpe
como patética pretende cargar culpas a quienes otorgaron los préstamos a los
productores endeudados, (como si hubiesen sido obligados a gestionarlos), los
mismos productores que siguen a la espera de las salvadoras medidas que tanto
patentó en la campaña electoral y cuando asumiera ese Ministerio.
Tan
poco claro como las explicaciones surgidas en el transcurso de una entrevista
televisiva al Presidente, para dar cuenta de la línea económica adoptada por su
gobierno, o al referirse a su “hobby” de la práctica de la medicina... (¿
hobby?, ¿ Por el que se recibe un sueldo?), (acaso no le alcanza con el de la
pesca, en las seguras y exclusivas aguas del río San Juan y su entorno?).
Tan
poco claro como el apoyo incondicional, manifestado por un numeroso grupo de
parlamentarios del oficialismo al Director de Rentas, luego de recibir un fallo
desfavorable por parte de la Justicia.
Tan
poco claro como los argumentos esgrimidos a favor de las inversiones, y al
mismo tiempo desalentarlas con actitudes condescendientes ante desafiantes
posturas sindicales
Tan
poco claro como las pautas de un proyecto de reforma tributaria que bajo la
consabida consigna de “que pague más quien tiene más...”, apunta a la
destrucción de lo que va quedando de la clase media uruguaya, destruye el cooperativismo, y protege a los grandes
capitales.
Sin
hablar de la Salud, la Educación, las Relaciones Exteriores, etc, etc.
Tan
poco claro como la generalidad de los actos y decisiones de este gobierno. Y
volviendo al principio y referido al pronóstico del tiempo”: NUBLADO, CON
POSIBILIDADES DE FORMACIÓN DE TORMENTAS, VIENTOS ARRACHADOS FUERTES, Y UN LARGO
PERÍODO DE OSCURIDAD.”
VIVA LA LUZ VIVA LOS BLANCOS