Cuesta abajo
Todos
los que actuamos de alguna u otra forma en la campaña electoral, nos hemos
visto contaminados por una especie de
“fiebre”, llamada “Encuestitis”, que nos persiguió, inexorablemente durante
todo el periodo electoral, dándonos alegría a veces, y profunda tristeza en
otras según los números que arrojara.
Transcurrido
el periodo electoral, su preponderancia dejo de ser tal, pasando a un segundo
plano, tomando el protagonismo las
nuevas autoridades recientemente electas en este caso.
Pero
claro no era de extrañar que luego de más de un año de administración
frenteamplista, las famosas consultoras de opinión recobraran vigencia, esta
vez no para consultar sobre su intención de voto a los ciudadanos, sino para
medir cual es la sensación térmica en la sociedad con respecto a la actuación
del gobierno.
A
nadie extrañó que por muchas razones la aceptación del presidente Vázquez fuera altísima, al comenzar su gestión, lo
que prolongaría la famosa luna de miel de la que gozan todos los noveles gobiernos,
sin importar cual sea su orientación.
Pero
como muy bien dicen los ingleses en un viejo proverbio” El tiempo es un
gentilhombre que pone cada cosa en su justo lugar”, y esto es lo que parece
estar sucediéndole a la inoperante administración progresista que nos rige.
Tanto la imagen del presidente, en
particular, como la actuación de su gobierno en general están en franco
descenso, observándose incluso hasta una caída
de 20 puntos en la popularidad del primer mandatario.
Esto
es la fiel demostración de que el
período de tolerancia ha culminado, y que ya la opinión publica no es indemne
al sin fin de contradicciones, desaciertos e inexactitudes que parten desde los
que dirigen, aunque no sabemos hacia donde, a nuestro país.
La
amiga inseparable de Vázquez en su camino hacia el edificio libertad, parece
estar pasándole facturas, me refiero a su
fiel compañera demagogia, excelente a la hora de lograr el objetivo pero
implacable cuando llega el momento de cumplir con todo lo prometido.
Pero
bueno este ha sido el camino elegido por el Frente Amplio desde su origen,
prometer, prometer y prometer, sin saber como hacer luego para cumplir su palabra, y a las pruebas me remito, claro
que al ser hoy la fuerza política en el
poder todos sufrimos las consecuencias.
Es
tal la sensación de desconcierto que brinda la administración Vázquez, que
estamos transitando por caminos novedosos para el Uruguay, y nada buenos
ciertamente, ocupaciones por doquier, desobediencia de los fallos judiciales,
carpas de los sindicatos en conflicto en la principal avenida, etc, son algo
cotidiano para nosotros.
Lo
lamentable de todo esto es que los hombres del presidente no parecen darse por enterados de esta
situación, como si vivieran en otro lugar, mientras esto sucede, cada día más sentimos todos, quiénes no los
votamos y quienes sí que vamos como dice el tango, y al igual que el gobierno,
“Cuesta abajo en mi rodada”, y mucho me
temo, sin saber donde terminaremos.