La
matriz energética representa en que forma genera la energía un país.
De
dicha energía en Uruguay se pueden diferenciar básicamente dos tipos: la que
suministra la UTE. que se comercializa en forma de electricidad y la que usan
los particulares en distintos formatos: leña, combustibles líquidos, gaseosos ó sólidos para sus actividades
(industria, transporte, calefacción, etc.)
Comencemos
analizando como genera electricidad la UTE., básicamente es a través de
represas hidroeléctricas (Salto Grande, Dr. Gabriel Terra y Palmar) y de
centrales térmicas que consumen petróleo (Batlle y La Tablada).
En
la actualidad el consumo de energía eléctrica del Uruguay está equiparado con
su generación, en caso de déficit se compra a la Argentina (al Brasil no por
incompatibilidad en voltaje y ciclos) ó
se ponen en funcionamiento las centrales térmicas.
A
la fecha, los anteriores gobiernos y responsables de la empresa eléctrica
uruguaya han tenido la previsión de adelantarse a las proyecciones de
crecimiento del consumo del Uruguay y hoy se está pensando en instalar una
nueva central térmica que genera a partir de gas natural argentino para
absorber la demanda de los próximos años.
¿Cuál
es el problema que se genera a partir de esta matriz energética?, que estamos
entrando en una dependencia permanente y no eventual, como hasta ahora, de
generación eléctrica a partir de combustibles fósiles que son importados y en
el caso del gas natural de un solo país, lo cual genera una dependencia
importante; con el gas argentino y su precio, hoy ya hay problemas aún antes de
estar construida la central térmica y solo ser de uso particular.
Para
resolver este problema de dependencia, que no es menor, debería encararse
políticas energéticas que desagreguen en varios recurso la generación de
energía y de ser posible propios y renovables.
De
que estamos hablando, de la energía eólica, de la energía solar, de la energía
hidroeléctrica a escala menor y de la leña.
El
viento es un insumo propio, abundante, inacabable y limpio, la energía eólica
ya ha tenido su avanzada en la sierra del Caracol, en el departamento de
Maldonado y sus resultados han sido promisorios. El emprendimiento de granjas
eólicas es indudablemente el que debería encara el Estado, por ser su escala
importante y también su nivel de
inversión; numerosos países del 1er. Mundo ya han desarrollado esta modalidad
de generar energía eléctrica con éxito.
La
tecnología de generación eólica ya está desarrollada, habría que planificar su
puesta en práctica y el programa financiero para realizarlo.
No
habría que descartar generadores individuales parecidos a aquellos viejos
molinetes de 12V que hoy son mucho más sofisticados y eficientes, sobre todo
para el medio rural.
La
otra fuente propia, inacabable y limpia es la energía solar, pero por las
características de la tecnología actual en ese campo, la misma se debe
desarrollar a nivel doméstico y en el mejor de los casos a nivel de empresas u
edificios públicos. Para estimular este tipo de emprendimiento se debería
desarrollar un plan de importación de insumos e instrumental similar al de la
forestación con importantes beneficios tributarios y paralelamente desarrollar
en la Facultad de Ingeniería un plan de investigación para desarrollar
tecnología propia al respecto y ajuste de las existentes a las características
de nuestro País.
En
varios países de Europa, lo particulares explotan pequeñas presas
hidroeléctricas y generan energía que se consume localmente, de esta manera
como dicen los paisanos: “de a uno come la gallina y se llena” se podría
generar una sumatoria de suministros que influiría sensiblemente en la
generación, fundamentalmente en los pequeños centros poblados. Hoy el recuso
hidroeléctrico a nivel de grandes represas está agotado en Uruguay, lo
planteado sería para optimizarlo en pequeña escala.
Creo
que el marco legal hoy lo permite, no se el código de aguas, pero este puede
ser adaptado al particular.
El
otro insumo nacional parcialmente desarrollado en la última crisis del precio
del petróleo es la leña, renovable, abundante en la actualidad luego de la Ley
de Forestación y que además genera muchos puestos de trabajo. Hoy se está
desestimulando su uso a nivel de empresas y particulares (edificios
fundamentalmente) en beneficio del gas por cañería, este es más cómodo (solo
hay que abrir una llave de paso), con menos infraestructura (no necesita sitio
para acopio) y es más limpio (no genera residuos sólidos). A los efectos de
aumentar su uso, el Estado debería encarar medidas de apoyo reduciendo aportes
a quienes lo usen como fuente de energía, el beneficio de esto es estratégico
al no depender de combustibles extranjeros, fomentar la mano de obra nacional y
ser renovable y por tanto sostenible.
El
otro aspecto del consumo de energéticos es el de los combustibles líquidos,
tanto en transporte como en la industria y aquí entra en juego el biodisel.
Desde el punto de vista de las ventajas es asimilable a la leña: renovable,
propio, sostenible en el tiempo, fomenta la mano de obra nacional (agricultura)
y no genera dependencia de terceros países.
En
resumen estas alternativas energéticas plantean diversas ventajas,
estratégicamente se disminuye la dependencia de factores de producción de
energía externos (gas y petróleo) con sus riesgos en la continuidad del
suministro y los precios manejados no controlables, se diversifica la oferta
evitando de esta forma la posibilidad de un colapso global por falla de un
factor de producción energética masiva (como se dice popularmente: no poner
todos los huevos en una canasta), tener fuentes de energía renovables y
sostenibles en el tiempo en un mundo que está agotando sus combustibles fósiles
y generar inversión y mano de obra desagregada en todo el territorio de la
república.
Creo
que esto es parte del cometido que deben encarar tanto el Ministerio de
Industria y Energía como la UTE., haciendo honor a la tarea de sus antecesores,
que tuvieron un horizonte de futuro bien planificado y acorde a los cambios que
se operaron en el mundo en el tema del suministro de energía.
Arq. Gustavo Barrios Sala.