EL HOTEL DE LA DISCORDIA
En los últimos días pudimos observar por los medios escritos, radiales y televisivos como el Intendente de Montevideo se refería a los ediles de la oposición como los eventuales culpables de la demora en las obras del Hotel Casino Carrasco y del futuro del emblemático edificio, que hasta el momento es incierto.
Lo real es que la empresa adjudicataria de la concesión, Carmitel S.A., no pudo hacer frente a las obligaciones contraídas con el municipio y las tareas se detuvieron.
Luego de varios meses de negociación entre Carmitel S.A. y la Intendencia lograron un principio de acuerdo para modificar el contrato con cláusulas que incluyen la pesificación de las obligaciones y la adecuación de las mismas al cronograma de ajustes que implemente la comuna. El nuevo contrato tiene que ser enviado a la Junta Departamental de Montevideo para que ésta autorice a la Intendencia a suscribirlo.
En ninguno de los pasos enunciados anteriormente participó la Junta Departamental de Montevideo, por tanto no se nos puede endilgar culpa alguna de la paralización de las obras que ya lleva casi un año.
Pero lo más sorprendente es la ira del Intendente Arana ante el pedido de informes que los ediles de la oposición formuláramos al Tribunal de Cuentas de la República sobre la legalidad del proceso de modificación del contrato. Éste paso lo debió realizar el Ejecutivo Comunal previamente a su remisión al deliberativo para despejar cualquier duda y no lo hizo.
Los ediles que firmamos el pedido de informes cumplimos con la obligación que como representantes electos por la ciudadanía tenemos ante la duda acerca de la legalidad del proceso señalado. Hubiésemos actuado de manera irresponsable si así no procedíamos.
Los fantasmas que el Arq. Arana pretende ver en la actitud de los ediles de oposición no son tales, puesto que, al menos en el Partido Nacional, no hemos tomado una posición definitiva ni lo haremos hasta tanto se expida el Tribunal de Cuentas de la República.
La reapertura del Hotel Casino Carrasco significa un paso adelante en varios aspectos, pero no podemos justificar los medios, si estos se apartan de la legalidad, por la nobleza del fin.