Y bueno... la necesidad tiene cara de hereje

 

Corrían los años 70, y muchos uruguayos habían emigrado a Argentina, Brasil, Venezuela, Chile o a Europa y Australia o Estados Unidos, la diáspora fue tremenda. Los amigos y los parientes se dejaban de ver sin saber cuando sería el re-encuentro. Unos se iban buscando trabajo, otros como refugiados políticos y algunos en busca de ver mundo y tener nuevos horizontes. Lo que había comenzado como una migración interna del campo a la ciudad se transformó en un éxodo al exterior. Pasamos de cantar la canción “No te olvidés del pago si te vas p´a la ciudad”, de Zitarrosa a “ Este cielo no es el cielo de mi tierra” de los Olimareños.

 

Entre los que se fueron estaba Jorge, aunque yo no lo conocía por entonces, lo vine a conocer años después y la amistad que surgió entre nosotros lleva más de veinticinco años. Jorge me contó que dejó de estudiar en la Facultad de Medicina y se fue a Europa a buscar vida. Jorge tenía alguna familia en Barcelona y por allí empezó su aventura. A los veinte años, después de unos días de visita, Jorge sintió que tenía que salir a buscar trabajo y a ver mundo.

 

Después de un tiempo se enfrentó a la dura realidad, se encontraba en París sin un cobre y pasándola mal. Luego de  varios días de mal comer y de dos sin probar bocado, le propuso a un amigo incursionar en un pequeño supermercado. Jorge se vistió de gabardina, a pesar de ser un espléndido día de pleno verano, y mientras su amigo lo “campaneaba” escondió las codiciadas vituallas en los amplios bolsillos y se dieron a la fuga sin pagar la cuenta y sin que nadie se apercibiera de lo sucedido. Sentados en un banco de plaza, se devoraron el botín, sin decir palabra.

 

Al día siguiente, sin que la situación financiera hubiera cambiado un ápice, y motivados por esa extraña costumbre de comer todos los días, Jorge le propone a su amigo realizar una nueva incursión por el supermercado. Jorge dice que ese día cambiarían los roles. Aquél lo mira con cara de gran sorpresa, y le contesta que eso sería imposible. Jorge insiste y ante la persistente negativa de aquél le interroga sobre el motivo. Con tono de disculpa, aquél le argumentó que su religión no le permitía robar. Jorge exasperado, le contestó que si la religión no le permitía robar, tampoco debió permitirle comer el salami robado el día anterior.

 

Nunca sabremos si aquel amigo de Jorge realmente tenía vergüenza de que lo encontraran robando e intentaran educarlo como decía el cartel en Barcelona “Si ve un Sudaca robando no lo denuncie, enséñele”, o si tenía conciencia de que si lo agarraban “in fragantti”con el salami en la mano, podía terminar como Papillón en la Isla del Diablo. Lo cierto, es que robar no podía pero probar del fruto prohibido no le incomodaba.

 

Por estos días, el gobernador de la provincia de Entre Ríos de la República Argentina, Señor Jorge Busti, se ha ocupado largamente de oponerse a la instalación de las plantas productoras de celulosa en la ciudad de Fray Bentos, departamento de Río Negro de la República Oriental del Uruguay, con el argumento de que los residuos del proceso productivo contaminarán las aguas del Río Uruguay, y afectarán la salud de los residentes de la ciudad de Gualeguaychú principalmente.

 

Como el amigo de Jorge, el mentado Gobernador compra y usa papel a cada momento de su vida, ya sea firmando decretos, enviando cartas o informes al Presidente de la Nación o a algún organismo internacional, comprando boletos de avión (generalmente impresos en algún tipo de papel), usando una servilleta o un pañuelo de papel o papel higiénico como los Elite, Higienol y Sussex, hechos en Argentina por Papelera del Plata S.A. y también consumidos en Uruguay, leyendo diarios y revistas, Ámbito Financiero, La Nación, Clarín, Gente o el Gráfico, impresos en Argentina con papel argentino y también leídos en Uruguay, comprando papel para las impresoras que imprimen los recibos para el pago de los impuestos o quizás usando el vil dinero en billetes contantes y no sonantes, que tanta falta le hizo alguna vez a mi amigo Jorge en París. O alguien me podrá decir que el Señor Busti nunca usa ni necesita del  papel. ¡Vamos!

 

Ahora bien, recordemos a aquel amigo de Jorge que sus principios le impedían robar pero que igual comió el salami. De igual forma, al Señor Busti, nada le importa consumir papel. Si creyera que para hacer papel, o más precisamente producir la pasta de celulosa que de eso se trata en Fray Bentos, no se puede evitar agredir y contaminar el ambiente, bien podría abstenerse de usar papel y lo que tendría que hacer es proclamar el no uso de papel.

Por supuesto que una cruzada de ese tipo no la haría ni siquiera el personaje de Cervantes pues ni siquiera podría vender su propia novela de El Quijote de la Mancha, y el Señor Busti si promoviera un boicot al papel, seguramente lo tratarían de “chiflado” y los votos los tendría que conseguir en un lugar que solo tuviese voto electrónico, que no es el caso ni de su provincia ni de su país.

 

Mejor sería que el Señor Gobernador procurase organizar una protesta por la contaminación dentro de sus fronteras y no fuera, y apoyar los esfuerzos que realizan el Ministerio de Ecología, Recursos Naturales, Renovables y Turismo y la Universidad Nacional de Misiones para controlar la contaminación de las aguas del río Paraná por los efluentes que vuelca en ese río la empresa Papel Misionero S.A. o lo suyo Celulosa Argentina S.A. o Papelera Puerto Piraí. O el Señor Busti le va a pedir al gobernador de Misiones que cierre las plantas productoras de pasta de celulosa, o le va a pedir al Señor Kirchner que eleve notas solicitando al Ombudsman del Banco Mundial que vaya a Posadas a poner freno a la actividad en la provincia de Misiones. ¿O será mejor que el gobierno uruguayo eleve una nota solicitando al Banco Interamericano de Desarrollo que envíe un Ombudsman para que determine se financia la parte argentina del gasoducto de conexión proyectado, porque el Señor Busti amenaza con no dejar pasar el gas para Uruguay? ¡ Por favor!

 

El gobierno de la provincia de Entre Ríos acaba de firmar un decreto, suponemos que se firmó en un papel, y luego publicado en la página web de la gobernación a las 13:30 horas del día 1 de noviembre de 2005, mediante el cual se autoriza el gasto para “la ampliación de la obra de reacondicionamiento del muelle continental del Puerto Ibicuy ... De esta manera, el Gobierno invertirá en el puerto de aguas más profundas de la provincia, ubicado en el río Paraná Ibicuy, a 6 kilómetros de la confluencia con el río Paraná Guazú... La norma, que lleva el número 7253... El Puerto Ibicuy se encuentra emplazado en el sur de la provincia, sobre el río homónimo, en la margen derecha del mismo, en el kilómetro 218, a la altura del kilómetro 271 del río Paraná Guazú, distante unos 6 kilómetros de la confluencia entre ambos ríos. Cuenta con un calado permanente de 32 pies, lo cual permite la llegada de buques de ultramar. ... Por su parte, el secretario de Obras y Servicios Públicos, Juan José Moreno, recordó que hace aproximadamente tres años el muelle continental de este puerto de aguas profundas del sur provincial, sufrió un desmoronamiento que derivó en la decisión de las autoridades de Vías Navegables de la Nación de clausurarlo, ya que la situación lo tornaba inoperable. ... Consultado sobre las expectativas que se abren a partir de la rehabilitación del Puerto Ibicuy, Moreno hizo referencia no sólo a la salida de la producción de cereales, sino al sector forestal, cuyos productores en la actualidad están cargando en otros puertos.

 

Si el gobernador Busti, fuera consecuente con lo que dice que piensa en cuanto a la ineludible contaminación ambiental con dióxido de cloro en los procesos de fabricación de pasta de celulosa, debería entonces haberse abstenido de firmar la norma 7253, pues ella habilita la reconstrucción de un muelle, muelle sobre el cual atracarían camiones, camiones que descargarían troncos, troncos que serían transportados por barcos, troncos que luego sería procesada en una planta de España, Finlandia o quien sabe de dónde, pero si que contaminaría el ambiente, sí el ambiente de este planeta, planeta que todos habitamos, todos incluido el Señor Busti. ¿O la contaminación en otro lado no le importa?. ¡ Estamos todos locos! Señor Busti ¿cree que los productores de madera radicados en Entre Ríos, los trabajadores de la madera y los transportistas lo apoyarían?

 

Lo cierto es que se han sobrepasado todos los límites por parte de las autoridades argentinas. Creemos que este diferendo no justifica de ninguna manera el tono ni la extralimitación en los términos utilizados para oponerse a la construcción de las plantas elaboradoras de pasta de celulosa, no admitimos la descalificación de gobernantes de países soberanos deslizando la idea de que cometen actos espurios, o referirse a nuestra República Oriental del Uruguay como la margen izquierda del Río Uruguay (ver carta del Presidente Néstor Kirchner al Presidente de la Corporación Financiera Internacional D. Paul Wolfowitz, el 27 de setiembre de 2005: “Tengo el agrado de dirigirme a usted con el propósito de ratificar la preocupación de mi gobierno ante la posibilidad de que se facilite el financiamiento de proyectos para establecer plantas de celulosa en la margen izquierda del Río Uruguay, sin que se hayan completado las evaluaciones del impacto ambiental que pueden producir. ...”). Por más favores políticos que deba el Doctor Tabaré Vázquez al Doctor Néstor Kirchner, el Presidente de los Argentinos debe entender que no debe inmiscuirse en los asuntos internos de un país soberano. El Partido Nacional lo dice claro.

 

Es lícito que el gobernador Busti defienda los intereses de su provincia en términos razonables y que el presidente Néstor Kirchner lo respalde en defensa del interés de los argentinos, así como el gobierno de Tabaré Vázquez hace lo suyo. Lo que no podemos admitir es que el Señor Busti haga toda su argumentación aduciendo la defensa y preservación del medio ambiente, cuando los hechos no lo ratifican (aunque no respaldamos lo publicado en http://www.elojodigital.com/economia/2005/09/13/680.html)

Y bueno, lo importante es recordar que cuando hay hambre, no importa como se consigue una baguette y un salami, y bueno... la necesidad tiene cara de hereje.

 

Carlos Cobas