O GANA LA CELESTE O TODO SIGUE IGUAL

 

A horas de la instancia del  7 de Diciembre varias son nuestras conclusiones.

 

En primer lugar destacar lo lamentable de la campaña en sí, una sumatoria de engaños y verdades a medias caracterizaron un despliegue electoral donde reinó cualquier tipo de argumentos menos los de la ley en disputa.

 

La inauguración de este tipo de confrontación es algo aborrecible por la ciudadanía en su conjunto cualquiera sea la posición asumida con la asociación de ANCAP con una empresa privada, desprecia el intelecto de la bien sabida formación ciudadana del pueblo oriental, lo que mas preocupa insinúa un estilo de hacer política para la elección presidencial.

 

También destroza algo elemental en materia política como es el valor de la palabra empeñada, de nada sirve en la actualidad comprometerse políticamente con una idea porque después de este referéndum cualquier presión sindical puede derrumbar estos compromisos para satisfacer cualquier tipo de corporativismo, las garantías que como nación debemos ofrecer al mundo para que confíen en nuestra capacidad a partir del 8 de Diciembre deberá siempre ser sometida a la voluntad del sindicato de turno.

 

 Por supuesto que entrando en materia es muy difícil conseguir una ley tan gradualista frente a la inminencia de la apertura de los combustibles.

 

Tanto los promotores de la derogación, como los que apoyan la papeleta rosada serán los únicos responsables de conseguir la viabilidad de nuestra empresa petrolera. No imaginamos otro camino que no sea el utilizado universalmente de asociarse con empresas de punta, lo que quedara demostrado en la tomadura de pelo más aberrante que se haya hecho a una nación cuando se presente el supuesto proyecto alternativo.

 

Si este no aparece ANCAP vivirá en los recuerdos continuando los pasos de ILPE, AFE la ONDA o algún banco que no entendió lo vertiginoso del mundo actual.

 

El debate sobre el precio de los combustibles quedara laudado, el resultado de la votación del próximo domingo confirmará la voluntad  de los uruguayos de seguir viviendo con las naftas más caras del mundo o si por el contrario asumimos que en esa materia, por el desarrollo y la justicia que nos debemos tenemos que cambiar.

 

Ríos de tintas se han escrito, el referéndum hastió con terminologías técnicas o consignas mentirosas a toda la población, ahora es ésta la que tiene en sus manos la posibilidad de rebelarse frente a estas practicas.

 

Esperamos que en silencio y pensando mas en el prójimo que en la evaluación que se tenga sobre los gobernantes, tomen la decisión.

 

Como nunca ésta será determinante, y veremos si queremos cambiar para mejorar.

 

De nuestra parte hemos dado todo, que sea lo que Dios quiera.

 

Sebastián Da Silva