Este
domingo parece culminar uno de esos penosos procesos en los que lamentablemente
nos vemos embarcados cada tanto en nuestro país.
Por
encima de cual sea el resultado, se trata de un síntoma preocupante de una
sociedad que parece no aprender de sus errores.
Consultar
a la ciudadanía sobre la necesidad y conveniencia de permitir que Ancap se
asocie con otras empresas, es de por sí un absurdo.
Pero
lo más preocupante del caso es la pésima utilización de la mecánica de la
democracia participativa, la que en este caso presenta evidentes signos de
estar viciada de nulidad.
Es
que, una vez más por la flagrante
irresponsabilidad del Frente Amplio, en vez de informar, se confundió a
la gente. En lugar de manejar argumentos, se mintió, y lo que resulta
alarmante, la campaña se desarrollo ofendiendo a la capacidad intelectual y
cultural de los uruguayos.
El
todo vale, dio espacio para una amplia gama
de falsías de las que no vamos a dar cuenta en esta nota por respeto a
nuestros lectores.
El
negarse a la modernización de la gestión de las empresas públicas, no es lo más
negativo; el utilizar una consulta popular para capitalizar políticamente una
supuesta ventaja tampoco, a pesar de que notoriamente combatimos estos aspectos
de la campaña de quienes invitan a votar el SI.
Lo
que merece nuestro más radical repudio es la utilización de la mentira y la
falsedad como única herramienta de convocatoria.
Entendemos
que es suficiente el estar a favor de lo que la ley establece para votar el NO
este domingo, pero nuestra rebeldía se potencia ante la práctica desleal y
mezquina de quienes no dudan en la utilización de cualquier medio con tal de
alcanzar el poder.
El
NO que vamos a votar el domingo, no solo es una repuesta al modelo de inmovilización de nuestra sociedad, es,
además, un acto de rebeldía ante la demagogia, el populismo y la inmoralidad
política.
Por
eso votamos NO
Alvaro Alonso