Desde hace ya algunos días los nuevos contenedores de basura han pasado a ser parte del paisaje con que se encuentran cotidianamente los vecinos de Pocitos y Punta Carretas. Es que el nuevo sistema de recolección de residuos, que en un principio estaba pensado para la totalidad del departamento, se ha puesto en marcha con singular expectativa y con la desconfianza que genera en la actual situación que vive el país y de la cual Montevideo no es una isla.
El sistema que se busca implantar no es ninguna novedad en otras partes del mundo, pero merece que analicemos otras circunstancias de coyuntura que pueden afectar el normal desarrollo de este método que incorpora mayor tecnología, pero requiere de los imprescindibles controles para que no se transforme en generador de nuevos basurales, esta vez institucionalizados.
Hace pocos días tuve la posibilidad de visitar Santiago de Chile donde el sistema utilizado es exactamente el mismo, simplemente que varía el tamaño de los contenedores según la municipalidad.
Por supuesto que la situación que vive el país trasandino es sustancialmente distinta a la que vivimos en nuestro Uruguay.
La estabilidad económica que ostenta Chile hace que no podamos comparar resultados. De hecho allí no se encuentran los hurgadores recorriendo las calles y buscando la basura para poder subsistir.
La Intendencia Municipal de Montevideo debe extremar los controles para que esta experiencia pueda desarrollarse con normalidad y no sea una experiencia traumática para los vecinos.
En lo previo suponemos que la situación de los hurgadores tienda a efectivizar la clasificación de residuos en los mismos contenedores, situación que constituiría un notorio perjuicio a los vecinos de esta populosa zona de la capital.
No constituye una opción en la cual debamos ponernos a favor o en contra, porque la situación ya existe. Sí debemos reclamar a la comuna para que la puesta en marcha de este método no se transforme en una perturbación a los vecinos y logremos imponer una mejor calidad de vida ante un sistema de recolección de residuos que estaba a punto de colapsar.