Los
uruguayos en innumerables oportunidades hemos demostrado nuestro espíritu
tolerante frente a nuestros pares. Esto ha quedado plasmado no solamente en las
jornadas electorales que han pautado la historia cívica de nuestro país sino en
acontecimientos desde sociales y culturales.
El
próximo domingo 7 de diciembre, una vez más, la sociedad uruguaya va a tener un
pronunciamiento soberano en donde estará en juego los destinos de la empresa
ANCAP. Más allá de los argumentos acerca de la conveniencia o no de este
pronunciamiento o de las razones que hemos pregonado acerca de los beneficios
de votar NO y confirmar la norma en cuestión, que ya han sido expuestos en
profundidad, es nuestro deber desde estas páginas y como actores políticos
responsables que estamos convencidos ser, exhortar a los orientales a dar
nuevamente una dura batalla por mantener ese espíritu tolerante y pacífico que
debe imperar en nuestra sociedad. Nunca quisimos esta instancia por las
características de la misma y por su notorio trasfondo político electoral, pero
una vez enfrentados a la urna, el uruguayo debe considerarse un tipo feliz y
todo lo que haga por mantener esa posibilidad debe, necesariamente, ser hecho.
Es
notorio que cualquiera de las opciones puede resultar victoriosa y las horas
que restan para la jornada del domingo deben ser de reflexión, convencimiento e
información ya que también resulta evidente, por la gran cantidad de indecisos
que existen, que hay muchos compatriotas que aún no tienen una idea precisa de
lo que se está definiendo. Quienes sostienen una u otra posición harán lo suyo
pero es de imperio exigir mesura y cordura en las distintas argumentaciones. El
“cuento de los buenos y los malos” es un boomerang que muchas veces puede
lastimar a quien lo utiliza dañando en su trayectoria a infinidad de
compatriotas. Lo que sí existe es una sociedad democrática en donde cada
individuo puede tomar libremente sus propias decisiones.
El
domingo unos estarán alegres y otros no, pero la vida del país continúa el día
lunes y los uruguayos de uno u otro bando retomarán sus vidas y volverán a compartir todos juntos los distintos
vaivenes de sus individualidades y de
la sociedad en la que están insertos. Esto es algo que nunca debemos perder de
vista.
Alfredo
Susena