LA LUZ AL FINAL DEL TUNEL

 

Luego de durísimos meses para la economía uruguaya, los indicadores económicos y de actividad comienzan a dar señales de una leve mejoría. Digo bien leve mejoría, no es cosa de salir a festejar y pensar que a corto plazo las cosas estarán como antes del año 2002.

 

Lo importante es que cambió la tendencia, de ser decreciente a ser creciente y las tendencias es lo que importa en los procesos económicos.

 

Se ve una luz al final del túnel.

 

Los cálculos más optimistas vaticinan que para recuperar los niveles de PBI y actividad, anteriores al feriado bancario, tendremos que esperar al menos 5 años, con un  crecimiento estimado del 3 a 3,5 del PBI.

 

Lo que ahora se debería hacer desde el espectro político, es dar señales claras a los actores económicos nacionales e internacionales, que permitan que la inversión se instale.

 

La otra punta de la inversión es el consumo; básicamente nadie realiza una actividad productiva si su producto no tiene demanda, por lo que es importante también que el consumo interno se reactive, con medidas de crédito y de ser posible, sin afectar el proceso inflacionario, con mejoras en los ingresos de los asalariados.

 

A título de ejemplo, en la construcción  los capitales existen pero quien va a construir un edificio si no hay compradores, no hay compradores por los niveles de ingresos y no hay compradores por los niveles del crédito.

 

Desgraciadamente, algunos sectores políticos del Uruguay, persisten en sus peregrinas actitudes, una vez sí y otra también, en dar señales negativas a los actores económicos y financieros, ahora en unos días el referéndum de ANCAP es ejemplo claro de ello. De mantenerse la Ley, llegarían al Uruguay inversiones que generarían puestos de trabajo para los uruguayos y una posible expansión del horizonte comercial de la empresa petrolera estatal, con la misma consecuencia laboral.

 

Pero lo que es peor, aunque la Ley se mantenga que mensaje damos al capital internacional (que no es mala palabra, al contrario más allá de lo que digan los slogans de la izquierda), si cualquier tipo de iniciativa que agilite la inversión, está con la espada de Damocles de un referéndum sobre su cabeza. Eso desestimula a cualquiera y más al capital, que todos sabemos que es cobarde por naturaleza.

 

Estos señores de la izquierda, promotores de cuanta medida desestabilizadora política ha surgido en los últimos tiempos, asumen como un hecho que serán el próximo gobierno nacional, espero que recapaciten en función de esa hipótesis electoral y sus actitudes políticas sean más responsables, que reflejen la altura de verdaderos estadistas y de asumir la responsabilidad del destino de los uruguayos, cosa que hasta ahora no han hecho, solo mantuvieron la tesis de apedrear el rancho de la vereda de enfrente, sin medir las consecuencias para el colectivo nacional.

 

Esperemos que maduren políticamente para el bien de todos, en la incertidumbre de que sean gobierno ó de que lo sea otro y ellos sean oposición responsable por una vez en sus 30 años de peregrinaje político.

 

Arquitecto Gustavo Barrios