89 minutos

 

Fueron 89 los minutos que el Presidente de la República, Dr., Tabaré Vázquez Rosas utilizó para presidir un acto del Frente Amplio, maquillado de Consejo de Ministros, en Paso de los Toros, el martes último.

Y con respeto, debo repetir una frase de Vargas Llosa,” La política saca a flote, lo peor del ser humano”. Y eso es lo que nos dejó el discurso político de quien fue ungido como Presidente de todos los uruguayos y haciendo caso omiso a lo que le dicta nuestra carta magna en su artículo 77,  de todas maneras habló en un acto de corte netamente político.

Al mejor estilo de Jimmy Schawager, el Presidente interactuaba desde el estrado con quienes fueron trasladados desde diferentes puntos del país, ya que la inmensa mayoría de los presentes, arriba y debajo del escenario no eran precisamente lugareños.

Es obvio que la izquierda esta nerviosa, la gente ya los descubrió y se desencantó.

Vázquez en estos 89 minutos, se dedicó a descalificar a sus adversarios políticos, a los medios de prensa a quienes calificó de "profetas del oscurantismo y el negativismo", me atribuyen "intenciones espurias. Van a decir que este era un acto frenteamplista. Este es un acto del gobierno nacional para todos los uruguayos" dijo ante el agitar de banderas frenteamplistas. "Tomen nota. Allá están todos los periodistas. Mañana me dan con un fierro. A esta altura, que me importa tu pasado", dijo el Presidente.

Vázquez ha olvidado que aún le quedan dos años de gobierno y que dista mucho de la campaña electoral y que debe velar por los problemas de los uruguayos.

Intentar un juicio político al Presidente por su actitud, es gastar pólvora en chimangos, ya que se requieren dos tercios de los votos.

El frente no está acostumbrado a que los sindicatos le reclamen, pues se pasaron 3 décadas acompañando cuanta movilización se daba en cada rincón del país.

Esa misma medicina, aplicada durante 30 años, no causa efecto y para acallar a los sindicalistas “llamados pesos pesados” se les dan cargos en entes o ministerios.

El Presidente salió a la caza de brujas, pero se olvida del fuerte impacto impositivo y de lo que se viene con la reforma de la salud, que aún no está claro.

El siglo XIX nos aportó una serie de inventos que hizo más llevadero soportar los tiempos tempestuosos y muy soleados. Uno de estos fue el paraguas que con sus orígenes, fue un pedazo de tela extendido sobre un soporte de madera.

El Presidente abrió el paraguas, se atajó de antemano, pero sabe una cosa, Sr. Presidente, las coaliciones son siempre más pujantes para derribar, pero siempre impotentes para crear.

Alguien lo dijo: “Mal halaga a su patria, quien halaga sus faltas en vez de señalarlas.”

Rubén Castelli