El Presidente de
Vázquez gozó de treinta minutos de gloria.
Ese fue el tiempo en el que
al ampliar la información, las autoridades de la enseñanza “aclararon” de que
en realidad los profesores tendrían que pagar por tan valioso y útil
instrumento de trabajo.
Lo que el Presidente pretendió que fuese un gol a favor,
terminó siendo penal en contra, con todo tipo de declaraciones de los
representantes del gremio docente , los que dicho sea
de paso, andan ya de por si bastante calentitos.
Es que no alcanza con el
supuesto cumplimiento del 4,5 % del presupuesto nacional asignado a la enseñanza,
el que además es dudoso cálculo, ya que para llegar a la cifra le suman todo
tipo de partidas, incluidas las famo
Nicholas Negroponte no saldría de su asombro si en lugar de llevarlo
a la escuela Cardal, lo llevasen a cualquier otro centro de enseñanza primaria
o secundaria.
Bueno, quizás el gobierno
tendría suerte y la escuela que se quisiese visitar, podría estar cerrada por
paro o inhabilitada por bomberos o salud pública y de esa forma se evitarían la
humillación de la que serían objeto sus autoridades mostrándole la situación de abandono en la que está la mayoría de ellas.
No es por ser contras, pero creemos que primero lo primero, dijera
Minguito.
Los Liceos y las escuelas se llueven,
no tienen vidrios y muchos de ellos no tienen siquiera la cantidad de sillas necesarias
para que los alumnos puedan sentarse.
Los salarios de los docentes
dan pena, aun reconociendo que han tenido un aumento interesante.
Nuestra educación pública, así
como lo hacen sus locales, da lástima.
Tiene graves carencias
locativas. Tiene maestros y profesores desestimulados.
Tiene todo tipo de problemas
como para que, cual bofetada a la inteligencia, se asuma el camino de dar pasos
de siete leguas e invertir en un programa pensado para el primer mundo.
Como van a comprender el proyecto
“one laptop per child” nuestros docentes y
alumnos si apenas tienen recursos para su economía de subsistencia.
El Presidente habló de las computadoras
para los docentes y estos le contestaron públicamente que con un sueldo de
siete mil pesos ni podían soñar en pagar una cuota de quinientos tal como se
les proponía.
Es más, comparto la tesis de
que debería ser el gobierno quien las proveyese.
Habría que, primero darles
computadoras a los que enseñan asegurándose de que al menos tengan me
Es que, quedaría muy feo que Negroponte los viese teclear con los aparatitos arriba de sus
rodillas, esquivando las goteras de techo, y para colmo de males sin maestro
que los controle
Una vez más, Sr. Presidente: Ud. metió la pata. Esta vez en la enseñanza.
Alvaro
Alonso