“… Los hermanos sean unidos, esa es la ley primera, que si no, se los comen los de afuera…”

 

 

En estos días, si hay un tema cotidiano es el MERCOSUR.

 

Es obvio que el MERCOSUR no funciona y el conflicto con Argentina por la instalación de las plantas productoras de celulosa es sólo la manifestación obvia de la falta de funcionamiento del MERCOSUR  ¿Porqué no funciona? No funciona simplemente porque falta el Affectio societatis.

 

(Affectio societatis  es la condición previa y necesaria para crear una sociedad, para hacer un emprendimiento común, para constituir un órgano de acción común. Es lo que hace trasuntar que hay objetivos comunes y además que existe voluntad de encontrar un camino común para lograrlos).

 

Evidentemente que el MERCOSUR ha dejado de lado los propósitos manifiestos en el tratado de Asunción y que son necesarias las voluntades de todos los miembros para que funcione realmente, y no bastarán los voluntarismos políticos, expresados como: “más y mejor MERCOSUR”, lo que nos hace acordar el refrán: “ah, no te gusta la sopa, tomá dos platos”.

 

Si no se trata de voluntarismos, tampoco se trata afinidades ideológicas. Pero si se trata de seguir los consejos de José Hernández en su célebre Martín Fierro: “…los hermanos sean unidos, esa es la ley primera, que si no, se los comen los de afuera…

 

Para explicar lo sucedido el último año, debemos asumir una de dos hipótesis a saber, la primera es que los gobernantes han tenido tal impericia que el conflicto entre Uruguay y Argentina se ha ido de madre, o que los gobernantes son tan diestros en política que están haciendo como el tero, (el tero grita lejos del nido para alejar intrusos)  para conseguir fines ocultos. El lector podrá elegir cualquier hipótesis, nosotros creemos en la primera y que si bien no había un fin oculto, hubo una consecuencia no buscada y es que se están exacerbando los nacionalismos y se descuidan las políticas internas y las grandes mayorías siguen esperando las grandes promesas incumplidas.

 

Lo cierto es que los nacionalismos se están exacerbando por gobernantes irresponsables sin medir las enormes y desastrosas consecuencias que pueden traer en el futuro, tanto en el conflicto entre Argentina y Uruguay, como podría suceder entre Argentina y Bolivia o Brasil y Bolivia por la nacionalización de Repsol-YPF y de Petrobrás respectivamente, o entre Chile y Bolivia pues esta última ha anunciado que usará el gas como arma estratégica para conseguir su tan ansiada salida al mar.

 

Para el proceso de integración se están produciendo hechos que no contribuyen nada a recomponer las buenas relaciones. En las últimas dos semanas, se suceden una serie de cumbres o mini cumbres en cascada, con participación de algunos de los estados miembros, en algunos casos se reúne Argentina con Brasil, luego Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela; después se reúnen Argentina y Brasil a los que se le suma luego Venezuela; más adelante Venezuela anuncia su alejamiento del Pacto Andino, previo reproche de haber firmado “alcitas” a los presidentes Toledo y Uribe de Perú y Colombia respectivamente, y en seguida da forma con Bolivia y Cuba un acuerdo de integración de repúblicas bolivarianas con alto contenido ideológico; Uruguay invita a México a formar parte del MERCOSUR, es decir del Mercado Común del Sur a un país tan alejado del sur que se encuentra en el hemisferio Norte y es miembro del NAFTA; y a continuación Uruguay intenta hacer acuerdos con Estados Unidos de América, que lo excluirían del MERCOSUR, al mismo tiempo que y nacionalización del petróleo y gas bolivianos mediante, se convoca para ese mismo día y hora a una reunión de Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela en Puerto Iguazú. En todos los casos el gran ausente es Chile.

 

Verdaderamente creemos que Argentina y Brasil, dos países con grandes asimetrías y tradicionales adversarios por la hegemonía en el cono sur desde la época colonial, han logrado coincidir en el último año en una postura común respecto de los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, en la demanda de abatir los subsidios agrícolas a cambio del respeto a las patentes de los laboratorios  por fármacos y bio tecnología y de las empresas tecnológicas por el uso software tanto en computación como en comunicación.

 

Esa coincidencia de objetivos entre Argentina y Brasil debía a ojos de ellos, ser respetada por Uruguay y Paraguay y por tanto por el MERCOSUR, quienes saldrían beneficiados del abatimiento de subsidios a la producción agrícola y pagarían la factura correspondiente a las patentes.

 

Lo que Argentina y Brasil no midieron fue el abuso y la arrogancia de sus posturas, que llevó a Argentina a intentar hacer cambiar a Uruguay el permiso para instalar dos plantas productoras de celulosa, violando tratados de protección de inversiones suscritos oportunamente entre Uruguay y Finlandia y entre Uruguay y España, porque no convenía a sus intereses.

 

 Argentina, quien a través de su canciller Bielsa logró un entendimiento con Uruguay, en época del canciller Dr. Opertti se lamentará de no haber evaluado correctamente las consecuencias de que se instalaran dos o más empresas de gran porte y última tecnología en la producción de pasta de celulosa fuera de su territorio. Argentina reacciona con frustración e irracionalmente, pues intenta bloquear sin éxito la producción en Uruguay y expone argumentos de protección al medio ambiente, a pesar de que conoce que hace tiempo que se está contaminando el ambiente dentro de su territorio con la producción de pasta de celulosa mediante el empleo de tecnología no admitida por los nuevos parámetros de la Comunidad Económica Europea,.

 

Mientras tanto, el Dr. Vázquez está como veleta en temporal, da vuelta a cada rato y cambia de rumbo y con ello logra un desconcierto total de las cancillerías de los países vecinos, de sus ministros, de sus correligionarios, de los periodistas, de la oposición y del pueblo en general. El quiere ser coherente con su discurso pero no puede, y se da cuenta que le gustaría la integración regional pero no puede y que su mejor socio comercial es Estados Unidos, país con el que está en las antípodas de su ideología personal, mientras que sus socios ideológicos naturales están cobrándole la factura de la campaña electoral, sin miramientos para Uruguay. Por otro lado su gran olfato político le dice que el pueblo quiere que siga negociando con Estados Unidos, que cuando llegó al acuerdo con Argentina en Santiago de Chile para suspender la construcción de las papeleras el pueblo lo consideró una traición y que ahora ve que es el pueblo el que no quiere saber nada con Argentina y lamentablemente con el MERCOSUR.

 

Mientras tanto, si no hay mesura y serenidad de nada vale lo de Martín Fierro.

 

Carlos Cobas