ALGO MAS PARA CAMBIAR

 

Desde el origen de los tiempos, el ser humano ha sido constante en algunos aspectos muchos de los cuales le han permitido sobrevivir. Es una obligación vital entender los cambios que se producen en los que a la vez se encuentran abundantes explicaciones de los motivos que los originaron. El cambio tiene hoy naturaleza estructural.

 

No hacemos una apología del determinismo económico pero es innegable la incidencia del factor económico sobre la realidad social y laboral. Resulta imperioso entonces, seguir el camino que los cambios económicos nos marcan.

 

Los vasos comunicantes entre la economía y el derecho, plantean interrogantes removedoras y por ello necesarias.

 

Es a partir de cambios derivados de la forma de vinculación económica del país con el resto del mundo, que se está procesando una transformación de las relaciones laborales apareciendo aquí el “proceso de adaptabilidad” del que hablan algunos autores y que resulta  necesario para sobrevivir.

 

El mundo es escenario de profundas transformaciones a una velocidad y con una dinámica que muy pocos preveían. No nos deben sorprender entonces los cambios, nos debe sí sorprender  la velocidad con la que los mismos se producen. 

 

En este mundo pleno de transformaciones, se han instalado conceptos ligados a la llamada “nueva  economía” que  nos habla de: “integración de los mercados”,  “volatilidad de los mercados”, “globalización “, de un “formidable y estelar desarrollo tecnológico” que hace de la robotización, las comunicaciones   y  de la informática casi un factor de distorsión de nuestra vida cotidiana.- 

 

Estas transformaciones, resultado de una permanente cadena de causas y consecuencias han afectado los aparatos productivos clásicos y como consecuencia de caída de los proteccionismos estatales, la disminución del peso cuantitativo de los Estados, y la creación de un mercado mundial de bienes y servicios.-

 

La famosa “globalización” vino para quedarse y resulta estéril cualquier lucha por evitarla. La verdadera lucha habrá que darla por el “control” de este fenómeno. La cuestión  no es como evitar lo inevitable... la cuestión es como hacer frente a este hecho.-

 

En este contexto, el mundo del trabajo no solo no es ajeno si no que, no debe permanecer ajeno.-

 

En éste sentido se expresa que el  Derecho Laboral “regula el trabajo desde que éste alcanza un grado de complejidad tal que su organización se convierte en un problema social y político” Cf. (Karol Jasper “Origen y meta de la historia” citado por Mary Luz Vega en su obra La reforma Laboral en América Latina).

 

En su origen el Derecho Laboral tenía por  finalidad institucional: la tuitiva, solo tendía a la protección de la vida y salud de los trabajadores, planteamiento que actualmente no responde a la realidad, desde que las relaciones laborales son instituciones lo suficientemente complejas e inciertas en el entramado social, que hacen que no sea ni deba ser ajeno al contexto económico.

 

Esto nos lleva a la necesidad de una adecuación normativa.

 

La esencia del trabajo productivo que es por definición flexible. Si los derechos de los trabajadores son variables desde que defienden intereses y posiciones que mudan por imperio de variación del contexto en el que se mueven, nada más pernicioso que un derecho pétreo e inmutable.

 

Aparece así el Derecho del Trabajo, como un instrumento útil de gestión de la empresa y de protección del trabajador que puede expresar una ponderación adecuada de aspectos sociales, económicos y políticos. Su fin es ordenar y regular con mayor o menor intensidad.

 

La necesidad de modernización aparece en función de que no hay peor dicotomía que un sistema jurídico apartado de la realidad. Como se ha dicho más de una vez, si el derecho no se ajusta a la realidad, la realidad se venga alejándose del derecho. No es negativo cambiar. Lo negativo es negarse al cambio.

 

El fin de un sistema normativo es ser instrumental, funcional y coherente con sus objetivos permitiendo la adecuación a la realidad a la vez que contempla otros aspectos.-

 

La funcionalidad de la adecuación normativa esta dada por la posibilidad de adaptación a la realidad implicando ello una mejora de la competitividad, con ello atraer la inversión y fomentar el empleo. A nadie escapa que la inversión, el desarrollo, y la competitividad favorecen el empleo.  Quizá alguien puede decir que adecuación normativa no genera empleo, y no estoy diciendo que lo genere, estoy diciendo que es un instrumento válido que genera condiciones para aumentar la competitividad. Si por consecuencia de la competitividad puede generar inversión y si por consecuencia de la inversión se genera empleo, entonces sí podemos afirmar que la adecuación normativa  genera empleo.

 

Reivindicamos entonces el carácter instrumental de esta adecuación a la realidad,  reivindicando por otra parte la condición de instrumento válido.

 

¿Por qué debe variar el Derecho del Trabajo?  Sencillamente porque los intereses de los actores sociales también se modifican al impulso de las transformaciones políticas, económicas, sociales y tecnológicas como consecuencia del proceso de globalización.-

 

Las modificaciones deben resultar del delicado equilibrio del modelo económico resultante de la globalización, de la apertura económica e integración regional, y la necesidad de preservar los valores y derechos.

 

Son los actores los que conocen su realidad, sus mercados, la evolución de sus puestos de trabajo en el mundo, las cosas a corregir y las cosas que deben permanecer.-

 

Estimamos que se deberán buscar los espacios necesarios para que en la búsqueda de consensos las partes encuentren el camino que permita la mencionada adecuación al mundo de hoy.

 

Los acuerdos en el mundo de hoy tienen la impronta de la competitividad, de la necesidad de la batalla por lograr nuevos mercados o aún mantener los existentes. Ello constituye el verdadero desafío de empresarios y trabajadores. Existen nuevas pautas para todos.-

 

El desafío es entonces  la adaptación de las economías y de las instituciones nacionales al cambio mundial, así como buscar la correlación entre éste  cambio mundial y  las necesidades humanas. Proceso que puede no resultar fácil pero sí necesario y es responsabilidad de los actores guiar ese proceso.-

 

Todos los fenómenos que hemos mencionado determinan una verdadera transformación social que impactó e impacta sobre el mercado de trabajo.

 

¿Cuáles son entonces los desafíos?

 

La respuesta parece estar primero en la necesidad y capacidad de prever lo que pueda pasar, en el estudio, en la investigación, en la capacidad de los actores para generar tiempos y espacios para el análisis del mañana.

 

En segundo lugar nos debemos centrar en la formación y capacitación adecuada y permanente, la capacitación constante. Antes hablábamos de la conveniencia de capacitarnos. Hoy hablamos de la necesidad de capacitación.

 

En tercer lugar se debe valorar en su dimensión total la importancia de las comunicaciones que nos permiten acceso a la información y al conocimiento en tiempo real,  lo que nos obliga a no ser sujetos pasivos del cambio y ser actores en potencia de las transformaciones producto de la globalización, bregando  por la participación tanto en el control de la globalización como de sus efectos.-

 

En cuarto lugar como expresábamos con anterioridad, el Uruguay se debe una adecuación normativa del Derecho del Trabajo cuya oportunidad  y alcance es urgente e imperioso definir. En ello nos va la vida como país.

 

La realidad nos demuestra que el mundo no se divide entre aquellos partidarios de un Derecho del Trabajo rígido o flexible, se divide entre aquellos que buscan mecanismos e instrumentos para  ser más competitivos y los que desaparecen en el intento.

 

 

Gonzalo Irrazábal Buquet *

 

(*) Dr. Gonzalo Irrazábal Buquet

     Director Nacional de Trabajo - Ministerio de Trabajo y Seguridad Social