EL SILENCIO DE LOS INCONCIENTES

 

El pasado viernes se produjo uno de los hechos más esperados y controvertidos en los últimos tiempos dentro de la órbita municipal. Renunció Areán. El secretario privado del Intendente dejó su cargo mientras el Arq. Arana se encontraba de viaje en Italia. Pero lo llamativo fue el proceso que culminó en la dimisión del hombre de confianza del jefe comunal.

 

Desde el 20 de diciembre pasado se publicaron una serie de denuncias en el Semanario Brecha y de la cual se hicieron eco otras publicaciones, en las cuales se involucraba a Mario Areán en el tráfico de influencias y la conjunción del interés público con el privado.

Debido a estas acusaciones se iniciaron investigaciones en diferentes ámbitos. La Justicia inició ese proceso a cargo de la jueza Anabella Damasco, la Junta Departamental de Montevideo creó una Comisión Investigadora que aún continúa las indagatorias, el Intendente Municipal de Montevideo creó una Comisión Asesora para la Transparencia de la Administración Municipal (CATAM) de la cual no tuvimos más novedades. Por su parte la Vertiente Artiguista sometió el caso a un Tribunal quien muy expeditivamente resolvió la inocencia del señor Areán y el Frente Amplio derivó las denuncias al Tribunal de Conducta Política.

 

Resulta que cuando comenzaban a delinearse los informes en la Junta Departamental de Montevideo y el Plenario Nacional del Frente Amplio y se generaba expectativa en cuanto a la resolución de éste último (el fallo de la Vertiente Artiguista sólo puede tomarse como un dato anecdótico), la dirigencia frentista desactivó la discusión propiciando la renuncia del implicado a su cargo en la Intendencia Municipal de Montevideo.

 

El proceder del Frente Amplio es verdaderamente preocupante.

 

Por una parte quedó demostrado en la comparecencia de particulares y funcionarios municipales a la Junta Departamental de Montevideo que las denuncias publicadas en Brecha están sustentadas en los testimonios que se recibieron en la misma, así como algunos procedimientos internos de la Intendencia Municipal de Montevideo.

 

Pero lo que resulta más alarmante es el procedimiento por el cual el Frente Amplio eludió la discusión del tema en el Plenario Nacional del sábado pasado.

Y no sólo nos referimos al caso puntual de Mario Areán que reviste singular trascendencia por su cercanía con el Arq. Mariano Arana.

 

Lo que resulta más sorprendente aún es que una fuerza que gobierna la capital del país desde hace trece años y pretende alcanzar el gobierno nacional, le haga semejante gambeta a la posibilidad de discutir en su órgano de conducción representativa, las denuncias de corrupción en la Intendencia Municipal de Montevideo.

 

Resulta imprescindible que los Partidos Políticos y sus estructuras internas actúen ante las denuncias y hechos de corrupción con la firmeza necesaria para despejar cualquier tipo de dudas. La peor de las reacciones es la de esconder la cabeza como el avestruz y a través de la renuncia del implicado soslayar la importancia del hecho.

 

Lo más importante en la toma de decisiones en la esfera política no pasa por tomar el camino que lleve a la obtención de algún voto más, sino actuar de acuerdo a los principios básicos que deben regir la vida democrática.

El o los informes que se produzcan en el caso Areán y la actuación de su fuerza política en consecuencia, no sólo son resorte del Frente Amplio y la cúpula de la Intendencia Municipal, sino que importan a los ciudadanos en su conjunto.

 

Una lástima. La izquierda en este país prefirió el silencio.

 

Martín Fernández