Cual Comercio

 

Los países definen y desarrollan sus políticas comerciales teniendo en cuenta elementos y estrategias  entre los que se incluyen procesos de regionalización e integración. Muchas veces escuchamos sobre los beneficios de la integración para nuestros pueblos y sobre nuestra estrategia internacional a partir del MERCOSUR. Desde el punto de vista de los fundamentos económicos el libre comercio tiende a promover el bienestar además de inducir ventajas comparativas y competitivas entre los países. Uno de los postulados básicos es la ley de las ventajas comparativas. De conformidad con la misma aunque una nación posea ventaja absoluta en la producción de uno o más bienes, cada país se especializa en aquellos bienes en que tenga una ventaja comparativa, si todos hacen ello, se ganaría con el comercio.

 

Además de la ley de las ventajas comparativas, otro postulado teórico en función del comercio, es el teorema de Heckscher-Ohlin cuyo argumento se basa en que los países terminan exportando bienes con factores productivos abundantes (países agrícolas – alimentos)  e importando bienes intensivos en factores productivos escasos (países agrícolas – bienes de capital).

 

Sin embargo el comercio produce ganadores y perdedores y una distribución desigual del ingreso. Debido no sólo al comportamiento que tienen en la práctica los fundamentos de los modelos económicos, sino también, a que el comercio internacional tiene toda una connotación de relaciones de poder entre las naciones, los países en desarrollo enfrentan escenarios internacionales en desventaja.

 

A partir de esta constatación nos podemos preguntar, es la liberalización comercial ventajosa, hacemos bien en reducir aranceles y promover la rápida eliminación de barreras no arancelarias. Es verdad que la liberalización del comercio aumenta nuestras exportaciones, expande el ingreso por medio de las ventajas comparativas, desplazando recursos de empleos menos productivos hacia otros más productivos.

 

Un país de las dimensiones de Uruguay tendría que abrirse al mundo a fin de recoger cuanto antes los beneficios de la integración económica y el libre comercio. Sin embargo no siempre la mano invisible del libre mercado nos llevará por el camino correcto. Si es prematura y mal manejada la liberalización comercial puede resultar perjudicial para un país en desarrollo. El libre comercio afectará los precios relativos y en definitiva la distribución del ingreso, va a haber ganadores (los sectores más competitivos)  y perdedores (los sectores que compiten con las importaciones) con pérdida de renta y empleos.

 

Debemos conocer nuestras opciones, regular la apertura de mercado, establecer un marco legal  y políticas sociales a fin de paliar los perjuicios para los perdedores.

 

Alfredo Raggio Lafone