LADRAN DANILO

 

 

Al frente del Ministerio de Economía y Finanzas se puede ver un pasacalle prolijamente diseñado y pintado con una leyenda que ilustra sobre el espíritu que anima a nuestros gobernantes.

 

“Ladran Danilo, señal que tienen y les duele”.  (ver foto)

 

No se necesita ser demasiado inteligente para reconocer que el pasacalle fue puesto por simpatizantes del frente amplio y que el mismo hace referencia a la reforma tributaria.

 

El valor de síntesis de la distorsionada cita del Quijote da para escribir un libro.

 

En ocho palabras se encierra toda la filosofía política, la estrategia y la conducta del gobierno,  lo que es casi una apología al odio y al enfrentamiento.

 

El rencor, la envidia y muchos de los peores y más oscuros sentimientos que una persona puede tener están encerrados en esa suerte de festejo de quienes gozan con la desventura de los demás.

 

La miseria humana no tiene límites, y siempre tendrá sus abanderados, hoy encarnados en la médula del gobierno populista que administra la cosa pública.

 

 Nuestro País  no merece ser llamado a la división y el enfrentamiento como día tras día se hace desde todos los rincones del poder.

 

Para estos modernos bárbaros, el que tiene, lo tiene mal habido. No cabe otra interpretación. Y por lo tanto, bien merecido es su castigo de ser objeto de la expropiación.

 

Y bien está festejar por la usurpación conjurada.

 

Los jubilados, los padres de familia de clase media, los jóvenes emprendedores, los que suponen que es bueno no escudarse en otra cosa que el espíritu de prosperar, que pueden pensar de este “festejen que nos estamos vengando”

 

Ese modelo ha fracasado alarmantemente en todo el mundo.

 

Pero, la justicia siempre llega.

 

Más temprano que tarde, la soberbia y la arrogancia de este gobierno revanchista llegará a su fin.

 

Más que nunca, los orientales seremos nuevamente los forjadores de nuestro destino. Está en nosotros el ganar con la verdad, y así tendremos la oportunidad de reconstruir la concordia y la unión sin las cuales los uruguayos de ésta y las generaciones que vendrán no podrán mirar el futuro con alegría.

 

Así será.

 

Alvaro Alonso