Primero Zapicán, después
Bella Unión, y ahora Pando. Para la tribuna se han puesto en escena
inconfundibles actos proselitistas del Frente Amplio, con la engañosa propuesta
de llevar a cabo sesiones del Consejo de Ministros.
Con algunos discursos de los
distintos secretarios de Estado y del Presidente Vázquez, se le quiere hacer
creer a la gente que se está gobernando de puertas abiertas. Falso. Las
verdaderas decisiones se toman enclaustrados en el séptimo piso del edificio
Libertad, en la residencia de Suárez, o comiendo pastas que no interesa quien
las haya amasado en la estancia
Anchorena.
Lo demás es teatro o circo,
como se le quiera llamar.
Si algún desprevenido piensa
que porque se instalen carpas o se transmita en directo por todos los medios
desde alguna cancha de básquet, eso significa que se da participación a la
gente, está equivocado. Al lugar elegido se lleva el conocido irreductible
claque del gobierno, y muchas cámaras de televisión y guardias de seguridad
presidencial.
Es una tomadura de pelo para
la inteligencia de los uruguayos.
Si se quieren hacer actos
políticos, vaya y pase, pero que no se les defina con hipocresía como reuniones
del Consejo de Ministros. Eso es otra cosa.
Lejos queda el país de la
participación el que como canto de sirenas atrapó a los navegantes para
finalmente ser éstos abusados en su confianza.
Mientras tanto las
decisiones de verdad se maquinan con la complicidad del amparo que les da el
tener mayorías parlamentarias, con absoluto hermetismo.
Ni las asociaciones
variopintas con Venezuela, ni el otorgamiento de concesiones a López Mena, ni nada que tenga la menor
trascendencia va a pasar por ninguno de los bizarros “consejos de ministros”que
van en directo para la tele.
El contenido de estos
episodios es exclusivamente declamatorio, nada se evalúa, nada se discute, nada
de nada, es que como vulgarmente se dice se trata de ejercicios dedicados
exclusivamente a satisfacer el apetito mediático de un gobierno que poco hace y
lo poco que hace, lo hace mal.
En síntesis, y como era de
esperar, se trata de una distracción, un engaño, algo que se hace para engañar
a la gente .Como se dice en el boliche, es solo para la tribuna.