No hay derecho a las peleas

 

Pareciera que empezaron los coscorrones dentro del Partido, una inusual declaración del Directorio referida a los cargos fue la determinante de la fisura de la unidad partidaria.

 

Mientras tanto la claque presidencial gozaba  desde el Club Urupan haciendo gala de su especialidad que no es otra que la  de seguir generando expectativas incumplibles y  de no asumir que la responsabilidad de gobernar los destinos del país es enteramente suya por designio de la voluntad popular.

 

El goce mayor era por el cruce de declaraciones de prestigiosos sectores partidarios que como si no hubiera otros temas para preocuparse comenzaron a hablar de perfiles, cargos o liderazgos.

 

A ver si se comprende , pelear por cargos que no existen porque a este gobierno  no le interesa que existan para poder hacer las cosas sin ningún control es lo mismo que tener una disputa por quien invita a cenar a Claudia Schiferr el fin de semana, lo que en ambos casos es absolutamente voluntarista e inexistente.

 

Estamos frente a un régimen instalado, que un día si y otro también nos depara sorpresas desagradables, se comprometen frente a Venezuela a compartir los negocios más rentables sin tener norma para hacerlo, le pagan a sus benefactores económicos ampliando concesiones sin llamados públicos, la inflación es la más alta en años y se torea diariamente la paciencia de los responsables de nuestro mayor socio comercial.

 

Cualquiera de estos pocos ejemplos en miles que acontecen semanalmente nos quita el derecho a los blancos a empezar a jugar en la cancha chica y dividir al partido por temas de ambulatorio.

 

El Uruguay necesita imperiosamente de un Partido Nacional unido, serio, preparado y eficaz para defender las garantías de los ciudadanos a vivir en un país con pluralismo, libertad y oportunidades para todos.

 

 

Sebastian da Silva