CUIDADO CON EL CAMPO

 

 

Es notorio el proceso de recuperación económica en el que ingresó el Uruguay a partir del año 2004. El mismo se explica  porque el escenario internacional  para nuestros principales productos de exportación se ha presentado especialmente benévolo y en expansión.

 

Los vientos son favorables.

 

En particular, para nuestro principal rubro, la carne, se da una circunstancia peculiar, ya que nuestros competidores a nivel local, Brasil y Argentina, han tenido problemas sanitarios y de consumo interno, lo que nos favorece.

 

Hay menos jugadores del equipo contrario en la cancha.

 

Al mismo tiempo, y como producto de parte de lo heredado por la actual administración de gobiernos anteriores (no todo fue malo), la industria frigorífica goza de una salud envidiable para otras épocas y al sector agropecuario se le ha dado un tratamiento tributario promocional, lo que ayuda a entender la situación.

 

Los planetas parecen estar alineados.

 

Pero, lamentablemente, se prenden algunas luces amarillas en la consola de la nave:

 

Por un lado el Gobierno insiste con su obsoleto proyecto de limitar y restringir la tenencia de tierras a las personas físicas o sociedades personales, admitiendo la titularidad de las mismas por parte de sociedades anónimas exclusivamente  para aquellas con  acciones nominativas.

 

Se pone en riesgo el dinamismo del mercado de tierras, por una cuestión, a esta altura, meramente dogmática.

 

Esta comprobado que quienes han invertido en campo utilizando las S.A. al portador, lo han hecho con fines productivos, lejos del cuco de la especulación o de la persecución de oscuros intereses a los que e alude en el proyecto del oficialismo.

 

Por otra parte, la propuesta de reforma tributaria no trae buenas noticias para el campo.

 

Notoriamente se aumenta la carga tributaria, con la reinstalación del aporte patronal, estableciendo además, un mecanismo  rígido y costoso para el cáculo de impuesto a las rentas.

 

Al mismo tiempo se introducen, como novedades, el impuesto a los arrendamientos y a la venta de inmuebles rurales.

El argumento de una mayor rentabilidad, que siempre resulta coyuntural para el sector  agropecuario, explica esta para nada compartible propuesta de aumento de la presión fiscal sobre el sector motor de la economía nacional.

 

Para este año, se calcula que en carne se van a exportar cerca de mil millones de dólares, sobre un total de tres mil ochocientos millones de exportaciones totales.

 

Son cifras muy importantes que merecen el reconocimiento de su responsabilidad en la reactivación a la que hacíamos referencia al inicio de la nota.

 

Ante este panorama, convocamos a la ponderación, la prudencia y el pragmatismo, no sea cosa que se empiece a corretear a la gallina de los huevos de oro.

 

Cuidado con no saber leer la realidad.

 

Cuidado con no saber utilizar las oportunidades.

 

Cuidado con la trampa filosófica de libros que ya ni siquiera  están en

circulación en el resto del mundo.

 

Cuidado con la voracidad fiscal que pueda pretender seguir engordando al estado, en vez del ganado.

 

Cuidado con el campo.

 

Alvaro Alonso