Importa importar
Desde que asumiera como Ministro de Ganadería y
Agricultura y Pesca, se le ha visto y oído a Mujica, hasta
el cansancio, “pregonar a los cuatro vientos” que la salida de este país está
en el campo, y que el gobierno debe agotar los medios y los esfuerzos, en
procurar mantener a la gente radicada en el mismo.
A tal punto llegaron sus afirmaciones, que manejó la
posibilidad de fabricar arados de mansera para repartir, ya que según su
interpretación de la realidad agropecuaria, “cualquier paisano tiene un
caballo”, y de ese modo solucionaría un problema de auto
abastecimiento.
En alguna de sus acostumbradas y singulares apariciones
públicas, refiriéndose al elevado precio del pollo, y cuando todo hacía prever
que se lograría una sensible rebaja del mismo de común acuerdo con los
productores, comentó que no se podía importar pollos de la región porque tal
medida significaría un certificado de defunción para un respetable número de
pequeños y medianos productores.
Con el paso de los días, el precio bajó bastante menos de
lo previsto, en virtud de una compleja ecuación de costos en la que influyen
otras variables, como la suba de los precios de los granos y la ira del Secretario
de Estado fue evidente y manifiesta.
En pocas horas, la
historia continúa con la decisión gubernamental de autorizar la importación,
verificándose comentarios por parte del teatral ministro como: ¡Ah ahora! …“Agarrate Catalina”, quizá anticipando el origen de los
pollos importados (Santa Catarina-Brasil); para culminar todo este proceso de chantaje
al mundillo de las avícolas, con un
acuerdo para sacar a la venta un congelado más chico, que salió de debajo de la
manga o de adentro de alguna cámara, no prevista anteriormente por el
secretario de la cartera.
Paralelamente el gobierno ha tomado decisiones, en el
ámbito del mismo ministerio, autorizando a importar papa, zanahoria, ajo,
manzana, etc, etc, con la
finalidad de evitar que el alza de precios, provocada por razones climáticas,
le distorsionen los índices de inflación, para de ese modo demostrar que la
inflación que combate con medidas que atentan contra los productores, no
existía ??.
Pregunto: ¿Usted lo entiende? Seguro que los damnificados
¡No!
Lo más grave es que los volúmenes de los distintos
productos autorizados a entrar al mercado son por demás considerables, lo que
provocará seguramente una gran saturación de la disponibilidad de frío, lo que
a su vez contribuirá a una gran sobre oferta, y con ello a una caída
estrepitosa de los precios, todo un proceso que indefectiblemente conducirá a la
bancarrota a un sinnúmero de familias, que por una situación coyuntural se beneficiaba
al vender sus productos a precios más elevados.
Al respecto cabría preguntarse ¿cuales serán las razones
que esgrimirá el gobierno, para justificar la disimilitud en criterios para el
tratamiento de productores?, cuando por un lado alienta la producción de caña
de azúcar con ecuaciones de costos totalmente desfavorables, y por otro castiga
a los granjeros y chacareros, con políticas de importación de productos que atentan
contra su crecimiento, y contra el “discurso” tan vehemente del ministro.
¿Así se alienta a la gente del campo a permanecer en él?
Nadia Menéndez