Balance de la gestión de gobierno

 

 

Ya hemos sobrepasado la mitad del mandato de este Gobierno.

 

Si miramos hacia el pasado, seguramente si somos objetivos e imparciales, grandes sombras oscurecen el accionar del Gobierno y si miramos hacia el futuro, el mismo nos genera más dudas que certezas y esperanzas.

 

Y ello porque el Partido que Gobierna, el cual fuera oposición desde su creación, se dedicó a decir a grandes rasgos, que las cosas estaban mal hechas, que la corrupción imperaba en los partidos tradicionales y que ellos iban a fomentar el país productivo para desarrollar la economía y lograr un mayor bienestar social.

 

Los hechos demuestran que no solo le mintieron a la gente, que insultaron la inteligencia del pueblo uruguayo y que demostraron una gran ineptitud para gobernar.

 

Si empezamos a mencionar el tema tan difundido por los legisladores del Frente Amplio de la corrupción, los hechos nos han demostrado, que luego de haber realizado auditorías en todos los organismos públicos, de haber creado una comisión investigadora en la Cámara de Diputados, que está a punto de dejar de funcionar sin haber obtenido, ni un vestigio, prueba o sospecha del accionar de la anterior administración, todo lo dicho y afirmado por el partido que en forma pasajera Gobierna este país, ha quedado en la nada.

 

Se le dijo a la población que ellos eran lo santos y puros de la política, que no hacían proselitismo político, etc, pero basta apreciar la realidad para controvertir sus falsas y falaces afirmaciones.

 

Por supuesto que en el pasado tienen que haber existido actos de corrupción, porque ningún partido está exento de ello, dado que forma parte de la naturaleza humana.

 

Pero estos gobernantes no han cambiado lo que prometieron y como para muestra basta un botón, podemos apreciar y mencionar a título de ejemplo las contrataciones directas de los familiares del Intendente Carámbula en Canelones, la situación de los Casinos o la venta poco clara de Pluna.

 

Y que podemos decir del país productivo. Absolutamente nada, dado que el mismo brilla por su ausencia.

 

Entonces nuestro deber como colectividad política, es sin entrar en la crítica fácil, manifestar sus contradicciones, sus falsas promesas y resaltar la demagogia utilizada para acceder al poder.

 

 

Carlos Freira