Oportunidades que vemos pasar

 

 

 

Hace un par de años atrás, mi familia veraneaba en La Pedrera y al mediodía fueron a la roticería a comprar el almuerzo. Eran siete las personas que en aquel momento estaban en la casa, por lo que decidieron al entrar al comercio y al ver la oferta de comida que en ese momento había, comprar la torta de fiambre que recién salía del horno. Cuando la vendedora los atendió le pidieron que le vendiera la torta entera y ella muy amablemente les dijo que no podía, ya que si se la vendía toda no le iba a quedar nada para cuando otros clientes fueran a comprar.

 

Días atrás el Uruguay participó de la feria de carnes en Rusia. El resultado no fue bueno y eso no es culpa de la aftosa, ni de la vaca loca, ni del clima, ni de Bush, ni del Comandante Chávez. La culpa es nuestra, del Uruguay, de los gobernantes con falta de imaginación y de capacidad para proyectar lo que puede ser una realidad en el futuro.

 

Lo que pasó en la feria es que el Uruguay no pudo vender ni un solo gramo de carne y no pudimos hacerlo porque no tenemos nada para vender ya que todo lo que producimos lo vendemos.

 

El Uruguay pudo salir de la crisis y hoy su economía es lo que es por varios factores y nosotros estamos convencidos que el principal, es el valor que le pudimos encontrar a nuestras carnes en el mundo. Por eso cuando recibimos noticias como estas, nos preocupamos y no podemos creer como no tenemos claras políticas de estado que marquen nuestro rumbo y como dejamos pasar las oportunidades que siempre quisimos tener.

 

Las proyecciones hechas por los técnicos del Instituto Plan Agropecuario indican que al 30 de junio de este año teníamos casi la misma cantidad de vacas de cría que a la misma fecha del año anterior, vaquillonas de más de 2 años un diez por ciento menos y esto se debe principalmente a que al productor le es más rentable engordar una vaca y venderla que entorarla para producir una nueva vida.

 

Nosotros hemos criticado mucho la acción del gobierno, le hemos marcado sus equivocaciones, pero sin lugar a dudas esto nos preocupa mucho más, porque si seguimos así, a las generaciones que vienen le vamos a dejar un país endeble, donde cualquier brisa nos va a tirar abajo todo lo que construimos.

 

Lo más importante (mostrarle al mundo la calidad de nuestras carnes, la seriedad y transparencia con que se trabaja) ya fue hecho por quienes gobernaron este país, es por esto que le reclamamos a los gobernantes de hoy y en particular para esta ocasión al Ministro de Ganadería que tome cartas en el asunto, ya sabemos que empezamos remándola de atrás pero también sabemos que estamos a tiempo. Que desde su cartera se tomen medidas claras para incentivar a nuestros productores a ampliar sus rodeos y si para esto el Estado tiene que invertir algunos dólares que lo haga sin preocuparse ya que lo va a ver devuelto en poco tiempo si logramos exportar más de lo que hacemos hoy.

 

Mercados que nos quieren comprar tenemos, tierras para producir también lo que nos falta es voluntad, imaginación y trabajo, salvo que queramos hacer como la vendedora de la roticería de La Pedrera: tenemos lo que tenemos y no vendemos más porque no queremos.

 

Agustín Cobas