ATANDO CABOS

 

El hecho de que el próximo 7 de diciembre los uruguayos debamos expedirnos acerca del contenido de una ley trae aparejado diversas consecuencias, todas ellas negativas para el ciudadano.

 

En primer término, los compatriotas deben perder su tiempo en un tema que, si bien reviste una importancia cierta, no debe constituir el desvelo de la ciudadanía como si lo es el desempleo o el hecho de que un hijo, un padre o un hermano, deba irse del país porque aquí no encuentra respuestas suficientes para su desarrollo como individuo. Esos son a todas luces las preocupaciones de los uruguayos y el destino del país no cambiará sustancialmente el 8 de diciembre sea cual sea el resultado del plebiscito.

 

En segundo lugar y como lo señalábamos al comienzo de la nota, lo que se pone a consideración de la ciudadanía es un texto legal. El mismo fue el resultado de un estudio profundo y minucioso de dos años de duración y que no solamente necesitó del trabajo de los legisladores sino también de técnicos expertos en el área del mercado de combustibles, lo que habla claramente de la complejidad del tema que no se limita a una serie de escarceos políticos. Al ciudadano se lo obliga a pronunciarse sobre un tema que difícilmente pueda llegar a comprender en su totalidad, más allá de los postulados principales y del esfuerzo de quienes apoyamos el mantenimiento de la ley por hacerle entender a la gente su contenido con razones fundadas y respetando la inteligencia de nuestros compatriotas.

 

Por último, es bueno dejar establecido el costo económico que tendrá la jornada de plebiscito del próximo 7 de diciembre. Reiteradamente hemos tenido oportunidad de conversar con los vecinos de Montevideo sobre la ley y este tema siempre salta en la discusión. Causa indignación en personas que tienen enormes dificultades económicas el saber que en un día el país va a gastar siete millones de dólares para contemplar el gusto por el ejercicio político de un grupo de irresponsables. Porque esto tiene que quedar totalmente claro : los que obligan al país y al gobierno a gastar esa millonada en un solo día son aquellos que juntaron firmas para poner a funcionar el mecanismo del referéndum y que hoy apoyan la papeleta rosada del SI. Ellos son los responsables del gasto y de que una nueva división, concebida en una conveniencia político-electoral, afecte el presente del Uruguay.

 

Alfredo Susena