¿QUÉ
ESTAMOS ESPERANDO?
Hoy en día nuestro país se
encuentra en un lugar privilegiado en América Latina, en la tan mencionada
“calidad de vida”, entendiendo por ello todo lo que tenga relación con la
educación, la salud, la mortalidad infantil, el saneamiento y el agua potable,
los hogares, la electrificación, etc.
Pese a ello, no podemos
pasar por alto que la marginación, la falta de trabajo, el crecimiento de
asentamientos (donde surge una nueva clase de uruguayos desesperanzados), la
emigración de jóvenes (en lo personal un tema muy cercano), y a veces de
familias enteras, etc, nos muestra un futuro pesimista donde no encontramos la
forma de poner a nuestra patria en su lugar, que generaciones anteriores
supieron hacerlo.
Otras eran las
circunstancias de aquellos tiempos en que se podría decir que nos vimos
favorecidos por diversos factores.
Factores como ser, la emigración calificada, el alto precios de nuestras
producciones (debido a guerras que las encarecían y las demandaban sin cuotas),
la menor competencia de países como los del Lejano Oriente, el alto crecimiento
demográfico, y una economía que no mostraba números en rojo.
Me pregunto si todos
nosotros no estamos deseando vivir en un país donde se conozca que hay un
sentimiento de buscar soluciones a este problema, que me atrevo a llamarlo de
ESTANCAMIENTO, de falta de rumbo, y sobre todo de demora en sujetar con nuestra
“Garra Charrúa” el timón para conducirnos a buen puerto.
El mundo que me toco
vivir, y que se ha denominado GLOBALIZADO, ofrece soluciones múltiples en
variados aspectos. Pero éste no
espera...
El cambiar esta realidad
está en todos nosotros, como jóvenes, consientes con los problemas de nuestra
sociedad, integrados al sistema político como alternativa válida para aportar
nuestro grano de arena, nuestro compromiso.
Jessica Wilson