Un gobierno ideal

 

Las elecciones dieron al conglomerado de izquierda la mayoría absoluta, la situación que toda fuerza política desea.

 

Esta relación en el parlamento le genera al gobierno electo la responsabilidad ineludible de cumplir con sus promesas electorales y con sus promesas históricas, deberá compatibilizar sus dos posturas, sinceramente tarea nada fácil.

 

En primera instancia parece imposible y el camino probable que se les abre es el de la “menemización” del gobierno. La primera campaña electoral de Menem se caracterizó por realizar promesas que luego en el poder, no llevó a cabo, sino que realizó un gobierno convencional y dentro de lo que el “status Quo” le permitió. La administración de esta postura les planteará diversos problemas, el primero en la interna con los grupos radicales, pero dado el perfil autoritario demostrado hasta la fecha por el presidente electo ese tema ya se sabe por donde encontrará solución. El otro problema es hacia fuera, a sus simpatizantes, pero desde la intendencia capitalina han demostrado tener una capacidad  para el manejo mediático de la información admirable, a pesar de tener una administración deficitaria, una inversión en obras bajísimas, salarios desmedidos, la ciudad más sucia del País, la infraestructura más desatendida y podríamos seguir han conseguido que la opinión pública perciba solo el “pan y el circo” de la I.M.M.

 

Tampoco tendrán la excusa de que reciben un País en ruinas, si bien el Uruguay está en una situación complicada, todos los indicadores afirman que el gobierno saliente a capeado el temporal: aumenta el empleo, aumenta la inversión, aumenta el crecimiento de la actividad industrial, aumentan las exportaciones, baja el IPC y otros rubros económicos de menor visibilidad también son favorables.

 

Por otro lado, el Partido Nacional se presenta como una oposición responsable, no integrará el gabinete pero si los organismos de contralor, a efectos de dar cumplimiento a la norma constitucional.

 

Su accionar político, contrariamente a lo que fueron tres décadas de oposición cerril de la izquierda nacional, se encarrilará dentro del concepto de la frase que acuñó Wilson Ferreira: “al País lo que precise, al Gobierno lo que se merezca”.

 

Por el bien de los uruguayos esperemos que quienes fueron mala oposición, sean buen gobierno, en el Partido Nacional no tendrán quien le ponga palos en las ruedas y por lo tanto tampoco tendrán la excusa de que no los dejaron gobernar.

 

Señores del poder ejecutivo electo, tienen todo para hacer las cosas según su leal saber y entender, tienen la chance de un gobierno ideal, no nos defrauden: a los que no los votamos y a los que si lo hicieron.

 

Arq. Gustavo Barrios