Viva los blancos!!!

 

Estamos obligados al análisis del resultado electoral. En nuestro caso lo haremos desde la perspectiva partidaria dado que no nos corresponde emitir juicio alguno sobre la decisión del soberano que como uruguayo bien nacido y blanco de ley  le deseamos la mejor de las suertes al gobierno recientemente electo.

 

Una vez más el Partido de la Nación ha demostrado su entereza y su nobleza, dando brava pelea hasta el cierre mismo del horario de votación y reconociendo de frente el resultado ni bien se confirmaron los pronósticos.

 

Parece mentira pero este gesto normal para un blanco de saludar a su contendor ni bien se confirmaron las proyecciones ha sido una de los símbolos más comentados del día después, probablemente porque esa característica es casi exclusiva de la visión que los nacionalistas tenemos del hacer política, que no pasa por llegar al poder sino por defender los principios e ideas que queremos llevar adelante.

 

Debemos felicitar a Jorge Larrañaga por su elección, que sintetiza una rebeldía contenida durante cinco años por todos los sectores partidarios que nunca se resignaron al triste papel del año 99 y que explica sin más tramite la revolución que se gestó a la interna del Partido.

 

Por delante se abren nuevos desafíos propios y ajenos, del lado de la izquierda de poder llevar adelante lo pregonado durante tantos años. Sin excusas, sin herencia maldita, con mayorías absolutas y con la oposición de este nuevo Partido Nacional que le asegura votarle las cosas buenas para el país, el Dr. Vázquez tiene por delante el mejor escenario político económico desde el reestablecimiento de la democracia hasta la fecha. Suya será la responsabilidad de cumplirle a la mitad de la población que lo colocó en la Presidencia de la República.

 

Por el lado nuestro se abre un horizonte alentador, el llano fermenta la militancia idealista, jubila a los eternos imprescindibles que hacen de la burocracia estatal un arte de vida y deja tiempo para hacer política con mayúscula sin estar atrás de la vorágine propia que implica gobernar. Nuestro mayor dilema como partido es administrar este escenario sin que implique la largada de una nueva carrera electoral. Tenemos un partido equilibrado, donde cada sector puede perfectamente perfilar sus principales virtudes sin llegar al menosprecio del compañero para destacarse. La unidad alcanzada en esta instancia debe de ser un mandamiento sagrado, dado que se observará con el mismo detenimiento por parte de la opinión pública la cohesión y coherencia de los dos partidos con mayores responsabilidades institucionales a la hora de volver a pedir el voto.

 

En un abrir y cerrar de ojos vendrán las municipales, en el medio de la luna de miel que a  cualquier Presidente le toca, nuestros correligionarios tendrán que la oportunidad de cotejar sus antecedentes de buena administración con el efecto “escoba nueva” que obliga al Partido nuevamente a ponerse sobre sus hombros la obligación de equilibrar sanamente los espacios de poder, con candidatos a intendentes que siguen la mima línea renovadora que augura la ilusión de llegar al 2009 con chances intactas de volver a tener una excelente elección.

 

Que los uruguayos se queden tranquilos, que las libertades estarán a buen resguardo, que no existirá de nuestra parte la calculadora electoralera, que defenderemos nuestra autodeterminación como orientales y que vamos a hacer lo imposible para que desde el llano se  devuelva la justicia a nuestra sociedad.

 

Por eso hoy más que nunca que vivan los blancos.

 

Sebastián da Silva