DOS MODELOS DE CONDUCTA

 

Si los partidos políticos procuraran definir  bases programáticas comunes así como las prioridades que un futuro gobierno debería atender, la sorpresa seria la de encontrar grandes diferencias.

 

Las urgencias están bastante bien definidas y los instrumentos de corto mediano y largo plazo para actuar sobre la coyuntura, así como sobre los temas estructurales, quizás no presenten distancias dramáticamente sustanciales .

 

Por el contrario en casi todos los casos  serían mucho mas las coincidencias que las divergencias.

 

Las diferencias están en otro lado. Es más que nada una cuestión de conducta, donde los antecedentes pesan.

 

Así aparece por una parte el Partido Nacional, el que con seriedad ha sabido siempre aceptar responsabilidades con sus consiguientes costos políticos, por fuera de la comodidad  la oposición demagógica, actitud que muy cara le hubiese costado a todos los uruguayos.

 

Con un Partido Colorado con escasísimas posibilidades electorales, el contendiente no es otro que el Frente Amplio,  partido que muy malas calificaciones puede esgrimir en materia de conducta política, exacerbado en un populismo que ha sido explícitamente manifestado por sus más conspicuos representantes donde parecería que solo sirve promover iniciativas que sean aceptables por el electorado.

 

El poder por el poder, y a todo costo.

Lejos estamos del argumento del cuco del comunismo,  entre otros motivos porque ya nadie le teme a lo perimido.

 

Este es más que nada un asunto de confianza  en los hombres y los partidos a los que les vamos a encomendar, a través de las urnas la tarea  de gobernar, sabiendo que los errores se pueden pagar muy caros si nos aventuramos sin una adecuada ponderación de las cosas que están en juego.

 

 

Son dos modelos de conducta, Usted elige.

 

Alvaro Alonso