Rostro de piedra
Ya
he realizado aportes al Semanario Compromiso impulsada por sentimientos que a
veces me cuesta definir porque son mezcla de sorpresa, indignación e
incredulidad. Cada semana, cuando parece que las cosas dentro de mí buscan su
cauce, un nuevo golpe con la realidad política nacional reinstala esos
sentimientos, para los cuales no tengo respuesta en el plano político e
ideológico.
A
la vez que esto sucede, he comenzado a comprender que quizás estemos frente a
la mayor estafa política de la historia de nuestro país.
Es
lícito que una fuerza política realice propuestas con las cuales pueda yo estar
en total desacuerdo a pesar que muchos ciudadanos las apoyen, o que en mi
opinión no deberían llevarse a cabo porque no conducirían al bienestar de la
población. Esto conduce a que, como otros tantos ciudadanos, yo elija una
opción política diferente. Sin embargo, para lo que acontece en la actualidad,
no tengo explicación posible.
Ahora
se propone asociar a las empresas del Estado a capitales privados a través del
traspaso de las mismas hacia el derecho privado. Y lo dicen alegremente,
pretendiendo que todos olvidemos que hace muy poco movilizaron a todo el país
impulsando un referéndum contra la asociación de empresas privadas a los entes
del Estado.
Pero
además no hay derecho a que yo deba escuchar que el Sub-Secretario de Economía
diga que todas éstas medidas eran buenas pero que se opusieron tajantemente por
el sólo hecho que en aquel entonces eran oposición y les convenía
electoralmente.
¿Por
qué yo, que recién comienzo a interesarme en la actividad política, debo
aceptar que me enrostren tamaña deshonestidad intelectual y deslealtad con la
ciudadanía?
También
se opusieron a las papeleras. También impulsaron el referéndum del agua que hoy
incumplen o cumplen parcialmente. También siempre dijeron que el Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial eran instrumentos del imperialismo
para dominar nuestros pueblos, y sin embargo, aparecieron en la foto brindando
con champagne con sus representantes.
Votaron
contra el Tratado de Inversiones con Estados Unidos y ahora, con prisa, les
aseguran a los representantes del imperio que antes de fin de año estará
aprobado.
¿Y
qué puedo decirles de lo que está pasando con la Operación Unitas? Desde la
creación de dicha fuerza política se ha estado diciendo que ésta servía para
que Estados Unidos adoctrinara a nuestros militares. Desde hace muchos años,
ante cada una de éstas operaciones, se votó en contra, se agravió a los
partidos de gobierno, ya fueran blancos o colorados, y se movilizó a los
sindicatos y a los estudiantes. La prensa afín a las posturas de esa fuerza
política denunció complots, amenazas y a veces cambios de favores para explicar
por qué Uruguay participaba de las Unitas. Pues ahora, ese mismo grupo
político, con la cara muy dura va a votar para que se apruebe que nuestra
Armada participe en una nueva edición de las Unitas.
Quizás
podría seguir señalando hechos que demuestran cómo se hace todo lo contrario a
lo que por muchos años se dijo, y cómo ante la mirada atónita de muchos, se
entregan las banderas por las cuales muchas personas, aún en el error,
lucharon.
Es
por todo esto, que un día sí y otro también, vuelve a mi pensamiento esa idea
de que quizás estamos siendo testigos de la mayor estafa política en la
historia nacional.
Florencia González.-