El hecho de que se estén instalando en nuestro país
las principales papeleras del mundo, con inversiones muy fuertes nos llama a la
reflexión desde distintos puntos de vista.
Por un lado, se demuestra que las políticas de desarrollo
sectorial pueden ser exitosas, siempre y cuando se implementen marcos jurídicos
adecuados y se sea consecuente y persistente en su aplicación. Las leyes de
promoción forestal que nacieron hace ya dos décadas han impulsado un explosivo
desarrollo en un sector que hoy está ingresando en una segunda fase de avance
dentro de la cadena productiva.
Sí, se puede focalizar el desarrollo productivo.
Para que esto se dé, además, es imperioso el poder
ofrecer un marco político estable .Aquí se ve uno de los pocos aciertos del
gobierno del Frente Amplio. Y lo aplaudimos por ello.
Por otro lado, a partir de la falta de consideración
(para decirlo con suavidad diplomática) del Gobierno Argentino queda al desnudo
que quienes aparentan estar fraternalmente entrelazados con nuestra ventura
económica, en realidad no lo están tanto y por consiguiente no hay que creer en
los cuentos de hadas, sino más bien sobre la existencia de las brujas, que las
hay, las hay.
Cuidado con el americanismo, el bolivarianismo y
otros slogans que deben considerarse más con la billetera que con el corazón.
Seamos pragmáticos y asumamos que mientras que no demuestren lo contrario, los
demás lo que quieren es ganarnos. Y este partido es a muerte.
Además con las papeleras se vuelve a confirmar una
vez más que el Frente Amplio, adicto a las promesas populares, además de su
patético doble discurso en casi todos los planos, también dice una cosa en Río
Negro y otra en la capital. Antes lo de las papeleras podía merecer reparos.
Hoy constituyen un logro de su administración. Acá la herencia no es maldita.
Por suerte en este tema, también todo cambia.
Por último, y a fuerza de ser optimistas, la
instalación de las plantas de celulosa, nos muestra que puede haber luz al
final del camino. Solo se necesita aplicar adecuadamente la receta para un país
que necesita imperiosamente de la inversión privada para salir adelante, lo que
no pasa por otro lado que el tener un buen clima de estabilidad jurídica y
política.
Uruguay tiene potencialidades que debe saber
aprovechar .Es una cuestión de criterio y de saber leer la realidad y
proyectarla. Con firmeza, inteligencia y velocidad.
Al papel de las papeleras, chin, pum, fuera.