COSECHANDO LA SIEMBRA
Acaba
de terminar la edición numero dieciséis de la cumbre ibero-americana, en la que
nuestro País tuvo la distinción de
oficiar de anfitrión.
A
primera vista, el encuentro, fue, para los intereses geopolíticos del Uruguay,
un reverendo fracaso.
Apenas
a unas pocas semanas de ser consumado el desprecio hacia nuestro principal
cliente comercial, como lo son los Estados Unidos, negándonos a discutir un
tratado de libre comercio, los pronósticos decían que este desastre se podía disimular con un coro de latinoamericanistas en el que las primeras
voces fuesen las de nuestros socios estratégicos de la región.
Pero
no fue así. Lula no vino .Chávez no vino .Y Kirchner,
no dejó que se enfriaran los motores de “tango 1”. Apenas estuvo unas horas en
Montevideo.
MERCOSUR,
paredón y después.
Como
habrá sido la cosa ,que la estrella que más brilló fue
la del Presidente de Bolivia, el peculiar Evo Morales despotricando contra
España, que por una de esas casualidades es la patrocinadora de estos eventos. De
Ripley.
Todo
esto nos hace pesar en que, hoy más que nunca, es necesario pegar un violento
cambio de rumbo. Con relevo de timonel
incluido.
Fue
patético el rol de la cancillería uruguaya que insistía a través de su titular,
el Ministro Gargano, en la eventualidad y
conveniencia de un encuentro Kirchner - Vázquez. Eso si, este último, con un poco más de
criterio marcaba la cancha diciendo que con bloqueo no hay negociación.
“Asi como te digo una cosa te digo la otra”.
El
mismo Ministerio de Relaciones Exteriores sostuvo hasta la madrugada del sábado
que el Comandante Chávez venía para esta parte del continente. Que viene, que no,
que si, que no. Que no.
La
semana pasada el parlamento vivió una de
sus horas más tristes desde el retorno de la democracia. El gobierno aprobó, en
la más absoluta soledad, el ingreso de Venezuela al MERCOSUR, para ofrendárselo
al verborrágico “amigo” caribeño.
Y
el regalo que el gobierno le tenía preparado para masajear su ego en una
actitud de servilismo poco digna para nuestro País, no pudo ser entregado. Peinados
y sin foto.
Todo
esto no es fortuito.
No
se da por mera coincidencia.
Algunos
vinieron por poco porque están enojados.
Otros
no vinieron para no meterse en líos.
Y
lamentablemente, muchos faltaron porque no se sintieron comprometidos a
hacerlo.
En
apenas veinte meses, el Frente Amplio ha tenido una tan errática como confusa y
espasmódica política exterior, que nos pone en las puertas de escenarios que
resultaban ser inimaginables hace poco menos de dos años.
Es
que los amigos parecen no serlo tanto, y los enemigos se cansan de tender la
mano.
Una
triste realidad que nos demuestra que, en materia de Relaciones Internacionales,
cada uno cosecha su siembra.
Alvaro Alonso