MAQUILLAJE EXPLICITO
Se dio a conocer el Índice de
Precios del Consumo que elabora el Instituto de Nacional de Estadística.
El famoso IPC disminuyó un
0,23% con lo que se verifica, técnicamente que en el último mes hubo delación.
Por esto, la inflación anual acumulada fue del 8,42% y en los últimos doce
meses de 8,87%.
El gobierno ha venido tomando
medidas sobre los precios de los servicios
públicos y precios de los
combustibles que particularmente inciden en los indicadores de inflación.
Esto se hizo para que el IPC
no supere los dos digititos y que de esa manera se dispare automáticamente la
disposición de ajustar semestralmente y no una vez al año como ahora está vigente,
los salarios públicos y las prestaciones de la seguridad social.
La estrategia del ejecutivo
es brutalmente cortoplacista. No resuelve el problema de fondo, castiga a los
asalariados que igual deben alimentarse sufriendo la inflación que en algunos
rubros como las frutas y las verduras superan la barrera del 130%.
Se tomaron medidas que apuntan,
no a atender una reducción del gasto público como hubiese correspondido, sino
simplemente a que los números den a conveniencia del Ministerio de Economía.
Peligrosamente se
comercializa el combustible a valores políticamente subsidiados.
Todo esto se da en nuestro País,
mientras en
Lo que nos sigue
diferenciando de nuestros hermanos argentinos es esa suerte de falta de ética inescrupulosa
que tienen sus gobernantes para manejar la cosa pública.
Pero aquí también se cuecen
habas.
Desde el ángulo estrictamente
numérico cuantitativo, el gobierno esta contento: la inflación probablemente no
llegue al 10% y no estaríamos agregando más leña a la hoguera inflacionaria.
Pero en la más elemental lógica
de la economía, estamos a años luz de haber resuelto el problema.
No es con pequeños retoques
que se arregla la cosa.
El asunto está en que
lamentablemente, y tal como lo hemos venido denunciando el error estuvo en
abrir la caja y repartir demagógicamente recursos que se aparecen solo en
épocas de bonanza, y mientras esa dure.
Las políticas netamente pro
cíclicas del Ministro Astori tienen en este rebrote inflacionario, un fuerte
traspié.
Y el asunto no se arregla
manejando índices.
No se acomoda el problema con
un mero maquillaje explícito como el que se viene aplicando hasta el momento.
Hay que reducir el gasto del
estado como única vía de escape a un panorama al que nadie quiere ingresar.
Es que esta película ya la
vimos. Varias veces.
Alvaro
Alonso