Herencia maldita capitalina
Durante
lo que va de esta administración progresista hemos escuchado a menudo la
expresión “herencia maldita”; ésta en referencia a problemas
supuestamente generados por la gestión
de los gobiernos anteriores, que muchas veces lo único que tratan es de
justificar ineficiencias en la actual conducción de los destinos públicos.
¿Pero
qué pasa en la intendencia capitalina que hace cuatro períodos viene siento
ejercida por la izquierda? Ahí no se escucha lo de la “herencia maldita”
y vaya si la hay.
Estamos
asistiendo a un reaforo de la base de cálculo de las propiedades en el
departamento de Montevideo, para ajustar el impuesto de la contribución
inmobiliaria.
A
nadie se le puede ocurrir que una administración rediseñe la forma de cobrar un
tributo para cobrar menos; no parece creíble cuando escuchamos a algunos
jerarcas municipales diciendo que se va a recaudad igual o menos. El genial
humorista Wimpy diría ¿Ud. no desconfiaría?, yo si.
La
otra cara de la misma moneda es la eterna guerra de patente que sufren los
propietarios de automotores, este conflicto tiene su piedra del escándalo
siempre en el altísimo aforo y por consiguiente el alto valor de la patente de
rodados en la capital. No puede ser que el mismo vehículo pague en un
departamento menos de la mitad que en
Montevideo, no puede ser que el resto de los departamentos cobren patente para
perder dinero.
La
pregunta entonces es ¿por qué esa voracidad fiscal de
Entre
el convenio salarial incumplido con ADEOM Montevideo (por otra parte
pésimamente redactado sin siquiera lo que se llama en derecho laboral una
cláusula de salvaguarda) y la estafa en los casinos municipales, el Arq.
Mariano Arana le dejó a todos los vecinos 50 millones de dólares a pagar, leyó
bien 50 millones de dólares. Para visualizar la magnitud del desatino,
este es equivalente a media torre de Antel, tan criticada por el Frente Amplio
en su momento, ese es el regalito que Mariano nos dejó.
La
otra madre del borrego es la ineficiencia en el gasto de los dineros públicos
municipales. Menos del 20% del presupuesto departamental de la capital va para
obras, el resto es sueldos y gastos de funcionamiento. ¿Ud. se imagina si una
empresa funcionara con ese perfil presupuestal? Se funde en unos meses. En el
caso de
Pero
resulta que Montevideo no solo es la ciudad más cara para residir del Uruguay,
sino de la región. No se vaya a creer eso de una redistribución de la carga
impositiva para que el que tenga más pague más. Haga sus cuentas y después me
dice.
En
realidad el que vive en Montevideo paga más y los otros uruguayos pagan menos,
esa es la verdad de la milanesa frenteamplista en
Festejen
montevideanos festejen, ya queda poco y los tarros se van despapando.