.GRATUIDAD INJUSTA

 

El concepto de gratuidad en la enseñanza, es muchas veces  mal interpretado en nuestra sociedad, fundamentalmente cuando de ella se habla en el nivel terciario de la educación.

La gratuidad, básicamente es algo que se considera como un elemento tendiente a dar igualdad de oportunidades y de justicia social, pero en el caso de la Universidad de la República se ve profundamente desvirtuado.

 

Los alumnos que concurren a nuestra alta casa de estudios, proceden en un 70% a las clases altas y medias altas y solo un 8 % a los hijos de obreros.  Queremos significar con esto, que el aporte que hace el conjunto de los uruguayos con sus impuestos para solventar la educación universitaria, va ha ser usufructuado por los sectores más privilegiados de la sociedad.

 

Esto es profundamente injusto. Por que con los impuestos que pagan los uruguayos más modestos: los desocupados (que también consumen y pagan IVA), los obreros de la construcción, los peones rurales, los empleados de fábricas, los empleados públicos, en fin los asalariados y jubilados, que son la mayoría solventan la educación de las clases pudientes, y de esta manera el sistema sigue sosteniendo las desigualdades.

Aunque en principio parecería que el sistema fue instrumentado para equiparar las oportunidades, en la práctica no es así.

 

Esto es conceptualmente de fácil solución: que los alumnos que van a ingresar a la Universidad llenen una  declaración jurada de ingresos del núcleo familiar y que en base a eso, se divida en franjas el pago de una matrícula anual proporcional al nivel adquisitivo, comenzando en la primera franja de los hogares más humildes sin pagar nada y a partir de la segunda una escala ascendente de pagos proporcional a los ingresos.

 

A título de ejemplo, toda la vida fui a colegio privado hasta terminar segundo ciclo, sin embargo, cuando ingresé a la Universidad ya no tuve que pagar nada por mi educación. El conjunto de los uruguayos me regalaron mi profesión, entre otras cosas para poder seguir manteniendo mi “status” de clase media, lo paradojal de esta situación es que mi familia perfectamente podría haber seguido pagando una cuota similar a la del colegio, pero increíblemente eso no es así.

 

Dijimos que conceptualmente era de fácil resolución, y eso es por que sabemos que instrumentarla conllevaría superar inconvenientes de muchos tipos y solo la puesta en práctica, los errores que se presenten y el correr del tiempo harán perfectible el sistema.

 

 

 

 

¿Que se mejoraría con este nuevo procedimiento?

En primer lugar ingresaría una masa de dinero a la Universidad de la República que hoy no tiene y constantemente está reclamando al bolsillo de todos los uruguayos, con ese dinero se podría mejorar salarios del Orden Docente, otro de los sempiternos reclamos, mejorar los locales y la infraestructura educacional, invertir en investigación también tan reclamado y como resultado de todo lo anterior tratar de que la brecha entre la Universidad de la República y las privadas no sea cada vez más notoria y terminemos un día con que los profesionales egresados de la universidad pública son de segunda.

 

Esto en el aspecto material y seguramente ha de haber más ventajas que sería muy extenso enumerar, pero en el aspecto de justicia social y solidaridad, se podrían generar muchísimos cambios: auténticas becas para alumnos de padres proletarios que por sus capacidades intelectuales debieran estar en alguna Facultad y por razones económicas no pueden hacerlo, que Bienestar Estudiantil permitiera realmente a los estudiantes del interior condiciones de residencia en la capital con los gastos pagos a quien lo precisara y subvencionar al resto para equiparar con los estudiantes montevideanos y lo que es más importante, que aquellos que realmente usufructúan el sistema sean quienes lo solventan y no que se lo paguen los más humildes que no tienen acceso al mismo, también aquí se podría instrumentar más mejoras que sería muy largo explicitar.

 

Por supuesto que las críticas existen. Siempre el cambio es resistido y los intereses creados se defienden.

 

Argumentan en contra que la educación debe ser gratuita a ultranza, como si eso solo fuera una justificación en si misma, cuando creo haber demostrado la falacia de la gratuidad solo por la gratuidad, que termina siendo enemiga del fin igualitario que persigue, pero igual lo sostienen, es la resistencia al cambio a la que nos tienen acostumbrados tantos sectores en nuestra sociedad.

 

Otra razón parece ser que se mentiría en las declaraciones juradas, en primer lugar eso es tratar a todos los uruguayos por igual de estafadores, yo creo que una inmensa mayoría de compatriotas serían honestos, pero supongamos como hipótesis que los detractores tengan razón, de todas maneras siempre entraría una cantidad de dinero extra que hoy la Universidad no tiene y reclama de todos los uruguayos, echándole la culpa al gobierno de turno. En fin argumentos en contrarios hay muchos, dejaré que los opositores los desarrollen desde su posición conservadora.

 

Lo que sí parece irónico, es que las criticas a hacer más justo y solidario el ingreso y la permanencia en el sistema terciario de educación, provienen de los propios Ordenes Universitarios, fundamentalmente el estudiantil y aquellos sectores políticos que sé auto proclaman progresistas, pero que a la hora de los cambios son los más conservadores, su compatibilidad ideológica creo que es patente y no debe ser explicitada.

 

En fin, pensamos que el tema merece una amplia discusión nacional, que  como están las cosas y con los viejos slogans que se pintan en cada presupuesto y rendición de cuenta en los locales de las Facultades, no se modifica nada.

La propuesta concreta ya está hecha hace tiempo, está en las manos de las autoridades universitarias el discutirla y en la sociedad en exigírselo. Es de toda justicia.

 

 

Arq. Gustavo Barrios