Reflexiones

 

 

El Uruguay nuestro que tanto queremos, se ha vestido desde la última elección con  ropajes populistas, emergentes del gobierno de la coalición de izquierda, al que la mitad de la población sufragante le dio mayorías para llevar adelante todas sus consignas y promesas electorales.

 

A más de dos años desde su instalación en el poder, el único punto alto que se puede considerar como tal, es el tema económico, donde las cifras de la macro economía son favorables. Pero extrañamente estos índices, que hasta el momento no se reflejan en mejoras palpables para el ciudadano común, no obedecen a méritos de políticas y estrategias del equipo económico del gobierno, sino a un escenario favorable heredado del gobierno anterior, -que entregara un país económicamente en neto crecimiento-, y a una continuidad tan criticada desde los sectores más radicales de la izquierda, pero que al fin y al cabo es su mayor acierto, más allá de consideraciones referentes a la bonanza  financiera regional , que arrastra a las economías pequeñas a un crecimiento sostenido, en tanto no sufran modificaciones  variables  que están fuera del control  de éstas.

 

Si observamos otras áreas de gobierno, nos encontramos con un sin fin de errores en cadena, que  propician una fisonomía de país que no es para nada alentadora.

 

Al caos de  la seguridad interna se le suman los patéticos proyectos de reformas que auspician para la salud, educación, defensa, y la estructura triburaria.

 

Escuchando al Presidente hablar de la descentralización estatal, cabría preguntarse si será similar al mamarracho que en más de quince años de gobiernos de su fuerza política han impulsado desde la comuna capitalina con los tristemente célebres Centros Comunales Zonales, cuya única utilidad ha sido aumentar la burocracia, sin ninguna prestación al vecino.

 

Otra muestra de incapacidad ha sido la interminable discusión sobre educación,  en asambleas desarrolladas nadie sabe donde, con la concurrencia de no se quien, donde se discute sobre nadie sabe lo qué, para con esa base,  pergeniar la mentada reforma de la educación. ¡ NO señores !, la ciudadanía no los votó para tamaño desatino. Tienen el respaldo suficiente para promover su propio proyecto, si es que realmente lo tienen, y someterse al juicio del colectivo que gobiernan.

 

¡¡ No pueden continuar con prácticas tan evidentes como demostrativas de sus carencias.!! Cada vez que el gobierno tiene una iniciativa, envía “mensajes exploratorios”por conspicuos representantes para tantear la opinión pública, y proceder en consecuencia sin arriesgarse a la desaprobación que los prive de cifras en las encuestas que estimulen su ego.

 

Parecen desconocer que la “luna de miel” dura un tiempo determinado, y que sus propios votantes comienzan a hartarse de sus indefiniciones, sin hablar de los que no los votamos, aunque los venimos sufriendo.

 

La piedra angular de su incoherencia es la reforma tributaria, que ya ha despertado la disconformidad de los que perciben lo que se avecina, que se convertirá indefectiblemente en un grosero mazazo a la clase media, de proporciones incalculables para el futuro del país y su aparato productivo.

 

Mientras tanto sigue agravándose el conflicto con Argentina sin que la Cancillería se dé por enterada. Queremos estar bien con EE.UU, e integrarnos al grupo de lo No-Alineados, porque somos ¡anti-imperialistas!. Somos Mercosurianos pero nos vamos con Chile a tratar de ingresar a otros mercados. Queremos producir bio-combustibles y al mismo tiempo que Chavez nos rebaje el petróleo. Prometimos ser austeros y hacemos actos con costos siderales al mejor estilo isleño-caribeño.

 

Prometimos achicar el estado, y en lo que va del período han ingresado miles de nuevos funcionarios.

 

Éramos los más honestos, y hemos ingresado a nuestros familiares y amigotes a cargos y más cargos en ministerios, organismos, etc; gestionamos carné de pobre percibiendo un salario de Senador; adjudicamos  contratos millonarios sin llamar a licitación; propiciamos acuerdos salariales con los empleados municipales sin el más mínimo criterio de responsabilidad; y mantenemos funcionando los únicos casinos del mundo que dan pérdidas.

 

En fin …el único consuelo es …¡ que falta menos !.

 

                                           VIVA LOS BLANCOS

Nadia Menéndez