VER PARA CREER

 

 

Este lunes pasado, el Presidente Vázquez convocó a sus correligionarios a una reunión explicativa de su propuesta del día del Nunca Más.

 

Dio una olímpica reversa, y les anunció que en realidad ese día aun no llego.

 

Los invitó a acompañarlo a ponerle flores al Prócer en su día, y se dignó a darles a conocer su posición “por ahora” respecto de la propuesta de su reelección.

 

Sin anestesia, ni ningún aviso previo, anunció, haciendo gala de una irrespetuosa ironía, absolutamente fuera de lugar, dijo que no aceptaría ser candidato a la reelección.

 

Por fuera de la infantil referencia a los suspiros de sus adversarios, el episodio constituye una señal que se debe tomar con especial cuidado.

 

Es que de la promesa a los hechos, el Dr. Vázquez suele tomarse algunas licencias y nos tiene acostumbrados a su pendulante y petulante ejercicio dialéctico.

 

Siendo Intendente Municipal de Montevideo, anunció una y otra vez, inclusive en conferencias de prensa con menos pabellones patrios de los que lo acompañaron el otro día, que no sería jamás candidato a la Presidencia de la República, descartándolo radicalmente de plano.

 

Poco tiempo después fue candidato a la Presidencia. Tres veces consecutivas.

 

En el año2002, desde España dijo que el Uruguay debía entrar en default, y no pagar la deuda externa. En la campaña electoral del 2004 dijo que no se pagaría la deuda. Hoy, en su gobierno, el País canceló en adelanto sus compromisos con el FMI.

 

El Dr. Vázquez anunció muchas cosas a lo largo de su carrera, cumplió pocas.

 

Pero lo peor de todo es que normalmente hace lo contrario de lo que predijo.

 

Así que, por fuera de alivios, suspiros y tranquilidades, debemos estar especialmente cautelosos ante esta nueva promesa.

 

No sería la primera vez que ponga el señalero para la izquierda y termine doblando hacia la derecha.

 

No sería la primera vez en que, cediendo al clamor popular, al reclamo de las bases o a la inspiración divina que termine haciendo lo contrario a lo que se comprometió.

 

Por eso, cuidado, y, sin reivindicar a quien no merece un homenaje de este tipo como Santo Tomas: VER PARA CREER

 

Alvaro Alonso