Terapia de grupo
No
estamos descubriendo nada al sostener que uno de los puntos débiles de este
gobierno se encuentra en la gestión del ministro del interior, que por cierto
le esta haciendo perder credibilidad ante la población a la administración
Vázquez en su conjunto.
El
motivo excluyente de esto es la in
disimulable ineptitud de Díaz para dirigir la cartera.
Craso
error ha cometido el presidente al designar para tan fundamental función a una
persona dominada en su pensamiento por la visión sociológica del marxismo
estructural que visualiza a los delincuentes como victimas, que por la
situación social se ven obligados a delinquir.
Pero
mas allá de esta concepción ideológica, que puede ser compartida o no creemos
que el secretario de estado en su actuación cotidiana parece no aquilatar la
importancia de su cargo y lo que es mucho peor demuestra no saber donde está
parado.
Sabemos
que este es un juicio de valor muy duro, pero
la situación imperante en cuanto a seguridad reafirma y con creces este
concepto.
Tan
solo basta escuchar las declaraciones del ministro, cuyo plan para abatir los
índices de delincuencia es conformar
una mesa de dialogo entre el comisario de la zona, los sindicatos, la
parroquia, las organizaciones sociales, los vecinos, y los delincuentes.
Aunque
cueste creerlo este parece ser el plan maestro para brindarnos seguridad.
Seguramente
esto produzca en quien lea este párrafo del artículo, risa por pensar que se
trata de una broma de mal gusto, o agarrarse la cabeza, por no poder creer que
gente así sea la responsable de cuidarnos a todos, mucho me temo que la segunda
opción sea la correcta, y así se entenderá que el juicio de valor lanzado unas
frases más arriba no fue gratuito.
Tratando
en pasar en limpio tamaño disparate, parece que la solución progresista para la
inseguridad es hacer una gran terapia de grupo, y esperar que el tiempo
resuelva todo, si, así como suena y aunque sea difícil de digerir.
Yo
creo que de nacer nuevamente Lewis Caroll, debería cambiar el nombre del protagonista
de su famoso cuento, que de ahora en más pasaría a llamarse “ josesito en el
país de las maravillas”, sustituyendo a Alicia.
Bromas
aparte, estamos ante un tema muy serio que parece no serlo para el Presidente
quien dando muestras una vez más de su soberbia y necedad ha hecho oídos sordos
al pedido de la oposición de remoción del ministro, o al menos de demostrar un
rumbo claro en su combate a la
delincuencia.
Los
mejores, para ocupar los cargos, tan solo ha quedado en eso, una frase, una
promesa incumplida que se suma a la larga lista de este gobierno.
Todavía,
están a tiempo quienes deciden en esta cuestión de darse cuenta del fracaso de
su política de seguridad pública para cambiarla, es hora de que por primera vez
en quince meses escuchen el pedido de la gente.
Ya
en el final de este artículo, me declaro orgullosamente opositor a este
gobierno demagogo y sin rumbo, como ciudadano le digo al Presidente, que estoy
muy feliz, y me siento muy tranquilo por no haber colaborado con mi voto para que
él ocupase la primera magistratura.
Viva
el Partido Nacional, partido de héroes y defensor de la libertad.